Habitantes de la comarca Ngäbe Buglé esperan que el Ministerio de Educación (Meduca) cumpla con cerrar de una vez por todas las escuelas rancho, construidas con hojas de zinc y troncos de árboles, y que en esta región suman más de 300.
En la escuela de Cerro Maíz, situada en el corregimiento de Nibrá, los padres de familia expresaron su deseo de que se construyan verdaderas aulas escolares para sus hijos, y no estas estructuras que parecen todo menos un lugar para recibir una eficaz educación.
Recordaron que hace unos años se promovió en esta zona la construcción de salones, pero solo se hicieron parte de las fundaciones.
DIFICULTADES
La directora de esta escuela rancho, Dalis Prado, dijo que este tipo de estructura nunca ha sido ni será el mejor ambiente para educar, por la incomodidad que presenta, especialmente al mediodía cuando pega el sol, pues el calor es insoportable.
“Aunque pareciera que por no tener paredes los salones son frescos, es todo lo contrario”, afirmó, agregando que regularmente la brisa levanta una gran cantidad de tierra y polvo, pues el piso es de tierra, afectando a los alumnos.
Prado añadió que los cuadernos de los alumnos siempre están sucios, porque recogen toda la tierra que hay en este sitio.
Lo lamentable es que en el lugar opera un centro familiar y comunitario de educación inicial, en donde los pequeños pasan muchos problemas por esta situación.
Aunado a esto, los alumnos se distraen mucho, ya que están pendientes a todo, incluso a los automóviles que se movilizan por la carretera que está a pocos metros de esta escuela.
“Desde sus puestos, con solo voltearse un poco, ven todo lo que ocurre afuera”, explicó la educadora.
Otras maestras aseguraron que cuando llueve las gotas las obliga a tener incluso que suspender las clases, ya que se hace difícil enseñar en estas condiciones.
ASISTENCIA
Sobre la matrícula en la escuela rancho de Cerro Maíz, Prado consideró que ha sido regular, de 200 estudiantes.
“Este año tuvimos grupos que superaron los 25 y 30 alumnos, centrándose la mayor parte en el jardín de infancia, con 27, y en el sexto grado con cifras similares”.
FUTURO
Una vez se acabe con las escuelas rancho, dirigentes de la comunidad ngäbe señalaron que aspiran a que se les construyan estructuras con laboratorios, servicios higiénicos, cocina y comedores, que les permitan a sus hijos un ambiente adecuado para recibir una educación completa.
Fuentes del Meduca en Chiriquí declinaron referirse a esta situación.
