Vivir de la guayaba sí es posible. Así lo dice Gerardo Rivera, quien siete años atrás decidió cortar de un tajo la mayor parte de sus árboles de naranja y deshacerse de parte de su hato ganadero para, en su lugar, ocupar la tierra con 300 plantones de guayaba taiwanesa.
La finca de Rivera está ubicada en Ollas Arriba, distrito de Capira, en donde los caminos de producción necesitan la intervención urgente del Estado.

