El 4 de marzo de 2009, el pueblo de Jaqué, en la provincia de Darién, y el de Juradó, departamento del Chocó, en Colombia, vivieron una de sus peores tragedias. Doce entusiastas jóvenes deportistas de ambas comunidades naufragaron.
La mayoría era muchachos de Juradó, que llegaron a Jaqué desplazados por la violencia paramilitar y guerrillera, para iniciar una nueva vida en este país.
Quince pasajeros era la capacidad de la lancha Práxedes. Sin embargo, ese día el marinero incumplió las reglas de la Autoridad Marítima de Panamá y sobrecargó la embarcación con 27 personas, incluyendo niños, lo que la hizo zozobrar.
Los pasajeros que abordaban eran jóvenes de la liga de fútbol Sub- 17 que se trasladarían a Santa Fe, en la vía Panamericana, con sus directores y familiares, para disputar el campeonato provincial de esta disciplina.
La Práxedes no llegó a su destino por incumplir las medidas de seguridad, relató Andrés Perea, deportista que vio jugar a este grupo de jóvenes, el que pese a llevar una vida agitada en Juradó, derivada de la violencia, en Jaqué se sentían tranquilos, a tal punto que crearon una liga debalompié, que los llevó a estar entre los mejores.
Tras cinco años de este trágico suceso, las familias aún recuerdan el hecho y aunque la mayoría de las que perdieron a sus hijos han retornado a Juradó, aquí en Jaqué ese día se celebrará un acto de recordación por todos los desaparecidos.
AMP no inspeccionó
Ronald Checa, director regional del Sistema de Protección Civil, aclaró que la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) es la responsable de vigilar el estado de las motonaves artesanales y de fibra de vidrio que brindan servicio de transporte de pasajeros y carga. En el caso de la Práxedes, salió con sobrecarga y sin suficientes chalecos salvavidas, cosa que las autoridades nunca debieron permitir.