Gran expectativa ha generado en Puerto Armuelles, distrito de Barú, la noticia de que ejecutivos de la Bocas Fruit Company, subsidiaria de Chiquita Brands, se reunirán hoy con el ministro de Desarrollo Agropecuario (Mida), Jorge Arango Arias, hoy, en la ciudad capital.
El objetivo, adelantar las negociaciones de su retorno a la otrora pujante zona bananera y reactivar la producción frutera, lo que dinamizará la economía baruense, agotada desde hace 10 años.
La decisión es esperada con ansias, por el hambre, desesperación y abandono que están viviendo cientos de familias de extrabajadores bananeros en el corregimiento Rodolfo Aguilar.
También se aguarda con esperanzas el consejo de Gabinete prometido por el presidente Juan Carlos Varela, en Puerto Armuelles para mediados de septiembre.
Juliana Martínez, exoperadora de la frutera, luego de enterarse de la posibilidad de que la trasnacional Chiquita Brands retorne, le parece que Dios escuchó sus súplicas.
Ella laboró desde 1979 en esta zona bananera hasta el cierre de la Cooperativa de Servicios Múltiples Puerto Armuelles R.L (Coosemupar), y ahora le pide al presidente Varela que se ponga de acuerdo con la frutera para reactivar las bananeras.
No obstante, aclaró que ella y sus compañeras no están de acuerdo con la condición que obliga a la empresa a asumir el pago de los $14 millones que la Coosemupar le adeuda a la Caja de Seguro Social. En cambio, plantea que debe aprobarse una ley especial que le brinde facilidades de inversión y que pueda generar cientos de plazas de empleo.
Luis Alvarado, de la Asociación de Productores de Divalá, acusó a los exdirigentes del Sindicato de Trabajadores de Chiriquí Land Company de la situación que ahora sufren en Barú, afirmando que solo les movían intereses personales y políticos para seguir en el puesto.
Romelia Carrera, otra extrabajadora, coincidió en que la situación es muy difícil al no haber trabajo y un costo de vida elevado. “No podemos mandar a los muchachos a la escuela, no tenemos plata para comer, si se almuerza no se cena. Por eso me gustaría que volviera Chiquita”, sostuvo.
En sus mejores años, la zona de El Javillo produjo más de 5 mil cajas de banano por hectárea, dado que la tierra es excelente y ofrece una fruta muy dulce.
Empero, hoy en Finca Blanco lo que se observa son rastrojos y restos de empacadoras abandonadas, desmanteladas por depredadores que hurtan sus hierros.
Una fuente de la Bocas Fruit Company considera que si Chiquita Brands retorna a Puerto Armuelles deberá invertir $37 millones para reactivar esta zona, lo que generaría más de 15 mil empleos en el área, pero también se requiere del apoyo del Estado.
