De los 30 millones de galones de agua que diariamente produce la planta potabilizadora de Mendoza, en el distrito de La Chorrera, Nixia de Vergara, al igual que el resto de los pobladores de Sitio Romel, en el corregimiento de Guadalupe, aún no reciben una sola gota.
Un pozo de agua subterráneo, a punto de agotarse, y una noria, cuyas aguas están contaminadas, son las únicas fuentes de las que se abastece.
A pocos kilómetros de distancia, los residentes de Loma Brígida enfrentan el mismo problema, con pozos de agua contaminada y una pluma comunal donde solo ocasionalmente hay agua.
Este caserío suma 40 familias, las que a diario enfrentan el reto del desabastecimiento de agua potable.
Siete años atrás Rolando Ureña decidió instalar varios tramos de tuberías para traer agua por gravedad desde una noria a su casa, aun cuando las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) le advirtieron que la misma estaba contaminada.
Su esposa utiliza el agua para lavar la ropa y enseres de cocina e, incluso, para cocinar, aunque con la previsión de hervirla. Diariamente ella hierve dos galones de agua para el consumo familiar.
Pese a estar conectados a la red del acueducto rural, al ser una de las últimas casas y estar en un punto alto, casi nunca reciben el vital líquido. Este problema lo enfrentan otras 18 viviendas.
Otras familias que se abastecían de agua del mismo sitio han optado por no continuar utilizándola, debido a episodios de diarrea en niños, a pesar de hervirla.
“La única opción que tenemos es el agua lluvia o comprar agua embotellada”, alega Zuleika De Sedas, quien advierte que no siempre ello es posible.
Javier Pimentel, presidente de la junta administradora de agua de Sitio Romel, se ha cansado de tocar puertas y recibir solo promesas de parte de las distintas instituciones de Gobierno.
La comunidad necesita 11 mil dólares para instalar un tanque de reserva de agua con capacidad de 20 mil galones de agua, además de la perforación de, al menos, un pozo más.
Eliécer Zambrano, representante del corregimiento de El Arado, vislumbra un problema mayor con el anuncio de la construcción de tres proyectos residenciales, los que en su primera fase suman mil 600 casas.
Zambrano dijo haber apelado al Minsa para que se abstuviera de dar el permiso de ocupación en aquellas barriadas hechas en sitios con bajo suministro de agua.
El tema ha sido discutido con los representantes de las tres empresas promotoras de vivienda a edificarse en El Arado, y con el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) en busca de una solución.
La propuesta de parte de la institución es que las empresas asuman los costos de estudio, diseño e interconexión a la red, en un punto que determinará la institución.
Maximino Quintero, administrador de Idaan en Panamá oeste, indicó que las barriadas serían abastecidas con agua procedente de la potabilizadora de Mendoza, descartándose que con ello se afecte a otros sectores.
De los 30 millones de galones de agua que produce la planta de Mendoza, la población de La Chorrera solo consume diariamente 25 millones de galones.
No obstante, la solución a la escasez de agua que enfrentan los pobladores de Sitio Romel y Loma Brígida parece ser más complicada.
Ello, a pesar de que para el mes de septiembre, entre las plantas de Mendoza y El Trapichito sumarán una producción diaria de 50 millones de galones de agua.
Se trata de comunidades, dijo Quintero, ubicadas en puntos altos, razón por la cual se requiere de la construcción de estaciones de rebombeo.

