SAN CARLOS. Todavía quedan sitios públicos en las playas de Santa Clara donde se puede invertir tiempo para recrearse, pese a la llegada de las construcciones de edificios que pretenden dar ese mismo placer a turistas extranjeros.
Las pencas, las palmas, los ranchos y las comodidades para caminar atrapan el interés del visitante que interrumpe su cotidiana rutina por unas horas de playa, sol y mar.
Las playas de Santa Clara ahora sufren una transformación en su escenario para deslumbrar con imperantes diseños de edificios concreto y el abundante brillo de los vidrios que tienen sus fachadas.
