La venta ilegal de lotería en Chiriquí, de la que dependen cientos de familias, sufrió un golpe que estremeció sus bases el pasado viernes 28.
El golpe no fue propinado por las autoridades panameñas, sino por los cambios en el formato de juego de la lotería costarricense.
“La tica”, como se le conoce a la lotería del hermano país, se comercializa también en Chiriquí desde hace décadas. El viernes 28 dejó de comercializarse y más de mil vendedores de chance clandestino sufrieron pérdidas en sus ingresos.
Nuevo formato
La lotería costarricense se juega los martes, viernes y sábados. El viernes 28 se realizó un sorteo extraordinario para medir la aceptación de dos cambios fundamentales. En ese sorteo no se jugaron tres premios como era la costumbre, sino dos.
El segundo cambio aplicado es que se venden solo números bajos, es decir del 00 al 49. En Chiriquí, donde “la tica” tiene gran vigencia, ni las “casas grandes” ni los pequeños comercializadores de chances estaban preparados para esos cambios, según vendedores y compradores.
El diario El Extra de Costa Rica reportó el sábado 29 de septiembre que el sorteo extraordinario había sido un éxito. La Junta de Protección Social (JPS) de Costa Rica reveló que se vendió el 100% para esa fecha y que, por ende, la devolución fue de 0%.
“Lo que sigue es el proceso de valoración que hará la junta directiva de la JPS durante los dos próximos meses, para definir si incluye este sorteo extraordinario de chances dentro de la lista de productos permanentes de la que ofrecerá la entidad benemérita a la población”, publicó El Extra.
Golpe bajo
La magnitud del golpe apenas empieza a calcularse. Los afectados aseguran que hay casi mil 500 familias que dependen en Chiriquí de este tipo de negocio. Unas 10 empresas llamadas “casas grandes” operan en la provincia disfrazadas de locales dedicados al comercio lícito.
Estas casas tienen hasta 100 vendedores, según dicen los conocedores. El viernes, por primera vez en décadas, los chanceros no recibieron listas para la venta por parte de los administradores, y los que se dedican a venderlos en pequeña escala tampoco salieron a la calle.
“Si solo vendemos número bajos nos van a desplumar”, dijo un vendedor.
Chanceros, en pánico
Claudio, un vendedor de lotería nacional que complementa sus entradas con la venta de chance clandestino, dijo que “la tica” le deja $20 de ganancia por sorteo.
“Si los costarricenses adoptan el sistema permanentemente, vamos a tener que inventar algo. Por semana los sorteos de Costa Rica me representan unos $60. Son $240 al mes y eso es parte fundamental del presupuesto para mantener a mi familia”, dijo Claudio.
En la jerga de la lotería clandestina, al boleto se le llama “tiempo”. El costo de un tiempo es de 0.20 centésimos. Con un dólar se pueden comprar cinco tiempos que pagan $11 al primer premio, $3 al segundo y $2 al tercero.
Así, un vendedor que coloque cinco tiempos de los números que van del 00 al 99, recibe $100. Pagaría $55 al primer premio, $15 al segundo y $10 en el tercero, lo que suma $80. Su ganancia será de $20.
Pero las “casas grandes” venden ilimitadamente, por lo que corren grandes riesgos de perder dinero en los sorteos. Los compradores son más dados a buscar números bajos, por lo de las fechas de nacimiento. Cuando un sorteo, ya sea de la Lotería Nacional de Panamá o de la costarricense, trae solo números bajos, se sabe en la comunidad que las “casas grandes” fueron golpeadas por la diosa fortuna.
Analizan cambios
El director regional de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB), Enrique Vallejos, aceptó que la lotería clandestina los afecta, principalmente en fin de semana cuando se juega El Gordito del Zodíaco, pues se juntan varios sorteos a la vez.
Aseguró que detener esta lotería es muy difícil, porque la ley no la tipifica como delito, sino como falta administrativa. Solo se paga una multa de hasta $500. El exdirector de la LNB, José Pablo Ramos, trató de detener esa actividad, pero no hubo consenso legislativo, afirmó.