Ante el hermetismo que mantienen las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) y del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales sobre el nivel de toxicidad del río La Villa, la zozobra impera entre la población azuerense.
La última vez que se oficializó un informe del nivel de contaminación fue el pasado sábado , cuando el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) informó que el operativo de distribución de agua se mantendría diariamente hasta que el nivel de toxicidad se normalizara.
En esa oportunidad, las pruebas periódicas registraban 16 partes contaminadas por billón, cuando los organismos internacionales indican que el nivel óptimo para consumo humano debe ser entre 2 y 5 partes por billón.
Desde entonces la información ofrecida ha sido meros rumores.
El presidente del Comité Salvemos el río La Villa, Olmedo Sáenz, advirtió de que la lucha en las calles se mantendrá hasta que logren una respuesta de las autoridades y se conozca quiénes son los culpables.
Para Sáenz, hay mucho secretismo entre las autoridades, y no se le informa nada a las comunidades sobre los niveles de contaminación del río, mientras tanto todos se preguntan hasta cuándo habrán de seguir consumiendo agua embotellada.
Ecologistas demandan
En tanto, 25 agrupaciones y fundaciones ambientalistas internacionales y panameñas demandaron ayer, a través de un comunicado, la necesidad de una mayor vigilancia y control por parte del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) en el uso de agroquímicos, actualizando la lista de los que se usan en las áreas agrícolas.
El pronunciamiento surge luego de que se comprobó que las aguas del río La Villa, fuente de suministro de agua potable para los distritos de Chitré, Los Santos, Las Tablas y Guararé, habían sido contaminadas con atrazina, un herbicida autorizado. A ello se sumó la crisis que generó esta situación, lo que mantiene aún sin agua potable a más de 100 mil consumidores azuerenses.
Los suscriptores del documento piden que se asegure que las plantas potabilizadoras del país realicen a diario los análisis que garanticen que la calidad del agua es potable y que cuenten con el equipo idóneo para ello permanentemente.
Además, que se ponga en práctica el Plan de Ordenamiento Territorial Ambiental de la Cuenca Hidrográfica del río La Villa, entregado a la Autoridad Nacional del Ambiente en 2008.
