El director de la Caja Costarricense de Seguro Social en el cantón de Coto Brus, Pablo Ortiz, advirtió sobre la elevada tasa de mortalidad neonatal y la incidencia de VIH-sida entre los ngäbe buglé que se desplazan hacia Costa Rica a cosechar café.
Destacó la necesidad de que ambos países y organismos internacionales inicien investigaciones para poder comprender la idiosincrasia del migrante indígena, y a la vez formulen estrategias para ampliar los controles prenatales y la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
“Si en un grupo migrante hay tres varones por cada mujer con edades entre 15 y 49 años, podemos concluir que puede haber sexo entre hombres. En consecuencia, hay mayor riesgo de transmisión de ITS”, agregó.
Una representante de la Organización Internacional para las Migraciones, quien pidió el anonimato, indicó que se ha determinado que los hombres de la etnia ngäbe buglé no buscan trabajadoras sexuales (blancas o latinas) que operan en la región. Esto afirma la posibilidad de una mayor incidencia de relaciones homosexuales en este grupo.
En 2013, en el puesto de salud binacional de Río Sereno, se registró el ingreso a Costa Rica de 100 embarazadas de esta etnia, pero se presume que fueron muchas más, pues solo en Coto Brus murieron siete niños ngäbes menores de un año de edad.
“El problema es que la mayoría de estas migrantes embarazadas no ha seguido ningún tipo de control prenatal, y muchas pasan por los controles fronterizos sin reportar su condición”, acotó.
El próximo martes comienza la atención primaria de salud a los migrantes que pasan por Río Sereno hacia las zonas cafetaleras de Costa Rica, por parte de la CSS costarricense y el Ministerio de Salud panameño.
