La pollera volvió a demostrar ayer por que es el traje típico nacional, cuando centenares de damas la lucieron durante la cuarta versión del Desfile de Las Polleras, realizado en la ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, donde brillaron el donaire y la belleza de la mujer panameña.
Fue una tarde donde al compás del tamborito y de las murgas las empolleradas provenientes de casi todo el país se unieron solo con el afán de lucir y pasear la vestimenta tradicional, cuya confección oscila entre $2 mil a $4 mil.
Las damas acompañaron el vestuario con joyeros del siglo XVIII, que además de tener un gran valor cultural, histórico y familiar, llegan a alcanzar un costo de miles de dólares.
A RITMO DE TAMBORITO
A su llegada al desfile, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, junto a su esposa Lorena Castillo, aprovechó para dar una bailadita en la calle al son del clásico de la música típica popular panameña Los sentimiento del alma, de la autoría del desaparecido violinista y compositor santeño Francisco Chico Purio Ramírez.
Ayer, en Las Tablas propios y extraños se olvidaron por un instante de sus problemas al ver a las mujeres recorrer las calles de esta ciudad santeña, la cuna del folclor panameño.







