José Coya es un vendedor ambulante de alimentos que desde hace dos años no ofrece chicha de naranja a sus clientes. Alega que la razón es sencilla: la naranja ha empezado a escasear y la poca que hay en el mercado está muy cara.
Para poder hacer una chicha, José debe comprar un ciento de naranja verde en 5 dólares, y si la fruta está madura debe pagar 9 dólares el ciento. Tan solo en diciembre pasado, se podía comprar el ciento de la fruta madura a 3 dólares en los mercados de la ciudad de David.
Por esto prefiere hacer chicha de piña, que está más barata, o de cualquier otra fruta de la temporada.
La escasez no es ficticia, dicen los productores, lo que ha provocado un aumento en los precios.

