Este año, pescadores y agricultores que residen en las islas del golfo de Chiriquí disfrutaron, con más alegría que nunca, el Carnaval en Bajo Pipón, isla ubicada a 30 minutos del puerto de Pedregal, distrito de David.
Estaban alegres porque dan por terminado el litigio de tierras en isla Sevilla, el cual mantenían desde 2009 con la sociedad Edy S.A.
Osvaldo Grenald, dirigente de la comunidad, explicó que tras dialogar con la empresa se llegó a un entendimiento y 60 familias ocuparán, por acuerdo notariado, 275 hectáreas dedicadas a actividades agrícolas. La isla abarca mil 400 hectáreas y la segregación de las 275 hectáreas pertenecientes a la finca 1784 está en proceso.
“Los acuerdos se están cumpliendo y se desarrolla el trazado de caminos y cercas para delimitar la parte que ocuparán los campesinos y la que administrará la empresa”, explicó Grenald.
El próximo paso es legalizar los lotes para cada una de las familias beneficiarias.
El pasado noviembre, los isleños rechazaron, con armas artesanales, la llegada de una barcaza a isla Sevilla. La embarcación llevaba maquinaria pesada, por lo que las familias se atrincheraron por temor a ser desalojadas. Los campesinos no aceptaron la valía de los títulos que esgrimía Edy S.A., planteando que sus dignatarios nunca vivieron en la ínsula.
Luego de los enfrentamientos, relató, las partes se sentaron a dialogar hasta llegar a entendimientos.
Huele a esperanza
La mente de la isleña Mixela Rodríguez ya no se ocupaba de los conflictos pasados. Para estos carnavales se convirtió en microempresaria, instaló una fonda con sus hijas en Bajo Pipón, donde atendió a los pescadores, isleños y turistas que llegaron a rendir culto a Momo.
“En Sevilla tenemos muchas esperanzas de prosperar”, afirmó. El acuerdo les da oportunidad de criar codornices para la venta de huevos, gallinas, puercos y atención a turistas.
nuevas luchas
Los pescadores, como Domingo Aguirre, celebraron el Carnaval pensando en un cúmulo de problemas que llega luego de la fiesta.
Él espera la última partida de un préstamo que el Gobierno, a través del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, se comprometió a otorgarles para incentivar la microempresa pesquera.
“Me hacen falta $10 mil para poner a trabajar mi barco y ya en un mes tengo que empezar a pagar el crédito y no sé cómo lo voy a hacer, si aún no tengo todos los implementos”, comentó.
Deben comprar equipos de localización, navegación, redes, un barco y contar con un capital de trabajo.
Franklin Almengor tuvo que conseguir $15 mil prestados para poder empezar a pescar con su bote, pero la estación es mala para la pesca y los precios que pagan las comercializadoras no le ayudan a cancelar la inversión.
“Un viaje cuesta 3 mil 500 y traemos un poco más de 3 mil libras. Nos están pagando la libra de dorado a 0.80 centésimos y eso no alcanza para los gastos”, señaló el faenador.
Los pescadores de Pedregal que fueron incluidos en el programa de préstamos son 30 y esperan que el Gobierno les dé una prórroga de un año. El Carnaval termina y para los isleños queda la sensación de que la zona insular tiene un gran potencial de turismo, pero falta mucho para convertir la región en un polo de desarrollo.