Los tradicionales dulces de Semana Santa ya se encuentran preparados y ubicados en sus respectivas mesas para la venta a nacionales y extranjeros que gustosos los compran en el distrito de Alanje.
Todos los años cuando empieza la semana mayor las personas de los diferentes pueblos de Alanje, como Querévalo, Canta Gallo y Mostrenco, se preparan desde temprano para hacer los panecillos, cocadas y suspiros que desde muy temprano tienen frente a las viviendas que en su mayoría se encuentran frente a la carretera principal.
Cindy Betzaida Corella lleva más de 10 años vendiendo los dulces tradicionales y para ello se levanta desde las 6:00 a.m., a prepararlos.
Corella vende desde conservas de papaya, marañón, cocada, suspiros, dulces de guineo, jengibre y pepitas de marañón.
Señaló que lo que le toma más tiempo para preparar es el panecillo de maíz, porque el grano se tiene que curar por alrededor de ocho días, luego se muele, se saca la harina, se coloca al sol y después se amasa para colocarlo en el fogón. Las pepitas, por su parte, hay que asarlas y quitarles la cascarita, lo cual toma mucho tiempo, en especial cuando este trabajo lo hace sola.
Mencionó que para estas fechas se venden bastante porque hace más de 200 bolsitas de cada dulce, y en los días en que llega más gente, que son los jueves, viernes, sábados y domingos, no le alcanza.
Recuerda que su madre le manifestó que la tradición de consumir los panecillos y dulces diversos era para la época de Cuaresma, en donde muchas familias preparaban comidas con antelación, pues el Viernes Santo era un día muy sagrado, donde incluso no se cocinaba.

