El 9 de enero de cada año se conmemora el día de los mártires, fecha que representa un punto importante para la historia de los panameños y que, en conjunto con otras luchas estudiantiles y sociales dieron paso a la cesión del Canal de Panamá a manos panameñas para su administración, a partir del 31 de diciembre de 1999.
Dicho esto, el pasado 31 de diciembre de 2019 Panamá como nación, pasó de ser un adolescente a cumplir 20 años sin la presencia de otra nación en su territorio; edad que representa el fin de la adolescencia e inicia la vida adulta de todo individuo, adultez que requiere tomar responsabilidad por las acciones propias, independencia del seno paterno y empezar a mantenerse por sí mismo.
En estos 20 años sin la sombra de ninguna otra nación como padre, ya sea parcial o total; naciones padres que tuvimos mas temprano en nuestra historia como país, llámese España, Colombia y Estados Unidos, este adolescente llamado Panamá cometió errores como todos, aciertos y desaciertos, decisiones erróneas y consecuencias por las mismas; decisiones de las cuales debemos aprender como país, para no volver a cometerlas en nuestra vida adulta.
El 31 de diciembre de 2019 a partir de las 12:00 p.m. iniciamos nuestra vida adulta y esta no puede estar empañada por los errores de la adolescencia, debe manejarse con la seriedad y experiencia de las vivencias del pasado y las lecciones aprendidas de los errores cometidos.
Este 9 de enero de 2020 lo conmemoramos siendo adultos, entendiendo lo que la lucha representó para todos los panameños, el resultado de esa y las demás luchas, las vidas de aquellos mártires que se sacrificaron para que hoy gocemos del Canal de Panamá y los frutos que le brinda al fisco, gocemos de la soberanía total sobre nuestro territorio, gocemos del fin de la dictadura militar y los gobiernos que reprimían a los panameños, gocemos del fin de la desigualdad en los servicios públicos, salarios y educación en una zona especifica del país; (aunque de esto, hay mucho que hablar) hoy en día tenemos otro tipo de desigualdad y otros problemas que quizá no teníamos hace 50 años.
Esos problemas son los que debemos enfrentar como adultos, sin la sombra de un padre protector, con responsabilidad y seriedad, pensando siempre en el bienestar común de todos los panameños y lo que le podamos brindar al mundo, como bien lo reza el águila sobre el escudo “Pro mundi Beneficio”.
Este 9 de enero ¡Conmemoremos a nuestros mártires como adultos y honremos los resultados de sus luchas!
El autor es ingeniero en Sistemas de Información