Fue ya hace un mes (parece mentira) que estábamos trepados sobre una silla, comiéndonos doce uvas y gritando ¡feliz año!... Ahora le toca a otros celebrar: mañana, 1 de febrero, comienza un nuevo año en el calendario lunar chino.
Y es que en materia de tradición, la cultura china con más de 4 mil años de existencia nos deja bien atrás. Sí, también tienen fuegos artificiales (de hecho, los inventó su cultura), grandes comilonas y reuniones familiares, pero el significado de la celebración no acaba allí.
El año nuevo es la festividad más importante para todos los chinos, tanto para los que viven en Taiwan, o en China continental, como para los que viven en Panamá, dice David C. Y. Hu, embajador de la República de China en Panamá.
El año nuevo chino marca el inicio de (valga la redundancia) una nueva etapa. Pero a diferencia de los occidentales, para los chinos esta fecha representa mucho más, ya que significa la continuación y renovación de la vida en general, explica Juan Tam, miembro activo de la comunidad chino-panameña y asesor del Restaurante Palacio Dorado.
Esta noche los chinos se despiden del año del caballo (el 2002) y le dan la bienvenida al 2003, el año de la oveja (o de la cabra).

