Los talingos viven en sitios más bien rurales, como las afueras de la ciudad. Si queremos verlo en la capital y sin ir muy lejos, hay que buscarlo en el Parque Natural Metropolitano.
Tiene el pico realzado y bastante corvo, casi como el de un loro.
Vuela en línea recta, con un desplazamiento pesado, fácil de distinguir.
Su cola es larga y redondeada, y macho y hembra son prácticamente iguales.
Contrario a lo común entre las aves, los garrapateros a veces tienen una apariencia bien, pero bien desgreñada.
Sus llamados, entre los que destaca un ¿uuuíík?, son fáciles de aprender. Por eso fácilmente podemos saber cuándo están cerca, aunque no los veamos. Muy gregarios, tienen la particularidad de que sus nidos son comunales: todas las hembras depositan sus huevos azul-celestes (hasta 20 en total) en un solo nido, entre todas los empollan y en bandada defienden el nido.
Un detalle interesante entre los varios que compartió conmigo el colega ornitólogo chitreano Francisco Delgado, es que el nido del garrapatero lleva techo. Y siempre lo construyen cerca a un avispero, o entre el ramaje de árboles con espinas o enmarañados, de tal forma que llegar hasta él resulta difícil a sus enemigos.
Esta ave es prima hermana del corre-caminos, el pájaro aquel que Chuck Jones representa en los dibujos animados perseguida sin aliento por el coyote.
El garrapatero y el corre-caminos son del grupo de las cucúlidas, ambas tienen una cola larga y en las patas dos dedos hacia delante y dos hacia atrás.
A mi casa en Santiago de Veraguas llegan ambos, el chango y el talingo, me dijo el maestro Changmarín. Pero cuando veo llegar al talingo real, al verdadero talingo, me alegro, porque sé que es amigo y que viene a comer los grillos que molestan a mis orquídeas.
Y haciendo historia ambiental, concluye: Yo recuerdo que en la década de los 30 los changos llegaban hasta el lugar conocido como Raya de Santa María, donde ahora está el ingenio. Hoy ya se les ve en toda la provincia. Pero los talingos nuestros vuelan bajo y nunca en grupos de más de nueve.
Escuchando detalles así de boca de un poeta, como que desaparece la distancia entre biología y poesía. Debe ser por eso que José Martí escribió que donde más poesía él encontraba era en los libros de ciencia.
