TOKIO, Japón. (EFE). -El Instituto japonés de Investigación de Cetáceos puso a la venta en los mercados mayoristas de todo el país 409 toneladas de carne de las ballenas cazadas en el Pacífico Norte para fines científicos, informó esta semana el organismo oficial.
La carne procede de 194 ballenas de diferentes especies, entre ellas las Minke y las Bryde, capturadas en el programa ballenero de julio a octubre.
La carne llega a alcanzar en el mercado japonés un precio de unos 23 dólares por kilogramo.
La captura y comercialización internacional de las ballenas Minke y Bryde está totalmente prohibida tras ser rechazada la propuesta que presentó Japón en la última Convención sobre el Comercio de Especies Amenazadas, celebrada en Chile, para reiniciar su caza comercial.
En la última asamblea de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que tuvo lugar al sur de Japón la pasada primavera, se negó a Japón permiso para que cuatro comunidades de caza tradicional capturaran 50 cetáceos.
La CBI permite a Japón pescar cada año 500 cetáceos en un programa científico que para muchos es un proyecto comercial enmascarado, a pesar de que existe una moratoria a la caza ballenera desde 1986 y que los mares en los que Japón hace las capturas están declarados santuario de ballenas.
Japón, país que tradicionalmente consumía carne de ballena, alega que la caza científica obtiene datos para una mejor gestión de la población de cetáceos.
