Esto no es propaganda para Dan Brown, creo que ya las distribuidoras de cine han hecho lo suficiente. Quiero usar su título para comentar algunas ideas que he aprendido del padre Cantalamessa y de otras fuentes.
Hace unas semanas el padre hablaba a los superiores franciscanos de todo el mundo y les decía que en el mundo hay un rechazo hacia la Iglesia, también hacia Jesús, pero muy marcado hacia la Iglesia. Este rechazo se ha ido cultivando desde hace dos siglos como fruto del ateísmo y agnosticismos contemporáneos. Enumerar la lista de personajes y corrientes que han arrojado “sospecha” sobre Jesús o sobre la Iglesia católica sería inacabable.
Recuerdo que hace un par de años una estudiante me decía: “profesor leer El Código Da Vinci me ha sembrado dudas sobre la presencia de Jesús en la Eucaristía”. Como profesor de religión de niños y adolescentes me ha tocado escuchar de todo: el padre Amaro, El Código Da Vinci, El Evangelio de Judas, la tumba de Jesús, la película Corpus Christi en la que Jesús es presentado como homosexual… Hay una campaña, no sé si escondida o directa. Algunos alumnos me dicen: “profesor, y si es verdad que la Iglesia oculta muchas cosas”. Haces unos meses se ha lanzado en Europa la campaña de ateísmo en los buses. Han colocado mensajes en los transportes públicos que dicen así: “Probablemente no hay Dios. Deja de preocuparte y disfruta la vida”. Algo así como que Dios es el estorbo que te impide ser feliz, no hay cielo ni infierno, vive la vida loca.
Situaciones de otra índole como lo de Fernando Lugo o el padre Alberto también caen sobre la Iglesia. Lo curioso es que en medio de todo hay una búsqueda de lo espiritual. La gente está necesitada de Dios, pero busca en lugares equivocados. No acudimos a la confesión, pero vamos en busca de gurús, maestros, profesores de quién sabe qué.
En esta época de pluralismo indiferenciado se ofrece de todo. Ya Jesús había dicho “conoceréis la verdad y la verdad los hará libres”. En los cursos de epistemología, enseñamos que hay una sola verdad: la verdad es una, única e indivisible. Lo que sí hay son diversas perspectivas para alcanzar la verdad. Dios hizo el universo y puso su verdad al crearlo, pero como el mismo dijo “hay lobos, vestidos de ovejas” y se nos ofrecen opiniones diversas sobre cualquier tema, pero no forzosamente son la verdad.
Padres y madres, profesores de religión, catequistas, predicadores, ministros ordenados, religiosos y religiosas que tarea tan grande tenemos: “buscar, amar, enseñar y defender la verdad”. Tarea que supera nuestras fuerzas, sobre todo si pensamos que los enemigos de la verdad usualmente cuentan con más presupuestos que los nuestros. Los que venden falacias tienen dinero para que la tecnología les ayude a presentar sus productos como lo verdadero, lo bueno, lo útil, lo justo. Usemos nuestra inteligencia para ser creativos y presentar de manera hermosa y atractiva la eterna verdad que no pasa y no pasará.
