Sesenta y ocho exposiciones, que incluyen un programa en 61 museos, galerías, centros de arte y salas de exposiciones, es lo que ofrece la XIV edición del Festival de fotografía y artes visuales PhotoEspaña, en la ciudad de Madrid (España).
Este evento se inaugura el 1 de junio y se extiende hasta el 25 de julio, y en él participarán 370 artistas y creadores de 55 nacionalidades. Entre ellas se encuentra Panamá.
La Casa de América expondrá una primicia: “Un mundo feliz. Panamá en ojos de Carlos Endara”, un testimonio del cambio del siglo XIX al XX en este país centroamericano, una muestra que por primera vez se expone fuera de él. Su curadora es Adrienne Samos.
Una exposición que está acorde con el tema de este año de PhotoEspaña: “Interfaces. Retrato y comunicación”, que invita a una reflexión que se puede resumir en todas sus propuestas, citan en www.phe.es los organizadores del festival.
Era un joven pintor ecuatoriano cuando Carlos Endara llega a Panamá, al igual que tantos hombres provenientes de cada rincón del mundo atraídos por las obras de la Compagnie Universelle du Canal Interocéanique, donde trabajó como dibujante, cuenta Samos.
Endara (1865-1954) legó el retrato de un Panamá “feliz”, no por la carencia de tensiones e injusticias (como en la cáustica distopia de Huxley), sino todo lo contrario, explica Samos.
Se dispuso a retratar lo que él veía como una sociedad venturosa, porque el motor que movía el engranaje socioeconómico hacia adelante era un conjunto dinámico de contradicciones en constante transformación, añade.
Puesto que el tema general del festival es el retrato, Samos dice que escogió exhibir más de 300 retratos, de estudio, en grupo e individuales, y también fuera del estudio. Se trata de fotografías originales, negativos en vidrio, copias ampliadas digitalmente y proyecciones.
Samos deja claro que el filántropo panameño Mario Lewis Morgan no solo compró y restauró el estudio fotográfico de Endara, sino que adquirió buena parte del mobiliario, negativos en vidrio y objetos que pertenecieron al propio Endara, y que vino a sumarse al archivo fotográfico adquirido por su abuelo Samuel Lewis.

