Mejorar el Sistema Público de Salud implica incluir la participación ciudadana en la planificación, implementación y en la supervisión del sistema.
Los sistemas públicos de salud han fracasado debido a que los gobiernos, partidos políticos y los gremios no toleran la participación de los grupos representativos de la comunidad, ni la autonomía real del sistema.
El Gobierno nacional se burló del país convocando a este diálogo como la única finalidad de superar la crisis de opinión ante el crimen con dietilene glycol y promover la impunidad.
La dirigencia de Comenenal no tolerará, ni desea cambios positivos en el sistema público de salud que representen algún sacrificio de sus privilegios.
El vicepresidente Rubén Arosemena, aliado democratacristiano del PRD, ha cumplido a cabalidad con el trabajo encomendado: demorar la concertación, distraer y darle una bofetada final al “Consejo Nacional de la Concertación”, en especial a la Mesa de Salud.
En Salud continuarán los negocios, el pobre abastecimiento con altos costos y las crisis sanitarias constantes.
Queda preguntarle a usted ciudadano (a), a usted contribuyente, a usted dirigente gremial y civilista, a usted enfermo y víctima, ¡sí, a usted!: ¿Qué hará?
El 13 noviembre de 2006, ante el escándalo y luto nacional por los envenenamientos imperdonables con dietilene glycol distribuido por la Caja de Seguro Social, el excelentísimo Presidente de la República de Panamá, Martín Torrijos Espino, convocó oficialmente a un grupo de profesionales médicos y a un odontólogo para que elaboraran recomendaciones que mejorasen el sistema nacional de salud y, pocos meses después, hizo una nueva convocatoria a todos los sectores representativos de la sociedad con el mismo fin, y se comprometió a acoger y presentar ante el Órgano Legislativo dichos acuerdos, con la finalidad de promulgar una ley de transformación del sistema público de atención de salud en un tiempo perentorio. Dichos acuerdos de concertación le fueron entregados al señor Presidente el 19 de octubre de 2007.
Hoy el diario La Prensa y otros dan fe de la confesión oficial de que en realidad no les interesa un cambio en materia de salud, sino continuar improvisando y hacer el juego de intereses con la “directiva negociadora” de los gremios médicos.
