Desde los tiempos medievales, se ha reconocido el aporte de la clase media en el enriquecimiento de las naciones o sociedades, aportando no sólo riquezas en el sentido de la palabra sino en materia social, cultural, deportiva, política, artística, científica, etc., para el desarrollo de los pueblos.
De la clase media surge la burguesía que, por definición histórica y clásica, se denominó a aquella integrada por ciudadanos de la clase media que se enriquecieron con la industria y el comercio.
La edad dorada de la clase media panameña surge a inicios de la década de 1950, sufre por la inestabilidad política en 1960, y resurge a mediados de la década de 1970, logrando unos de los mayores crecimientos hasta mediados de la década de 1980.
A pesar de un impuesto del 5% que se establece en la década de 1970, impuesto no justificado para una pequeña población, la clase media logra sortear obstáculos, y muchos pequeños negocios logran convertirse en grandes empresas.
El impuesto del 5% o el de bienes y servicios se vendió –por parte de la dictadura existente– como un impuesto que sólo afectaría levemente a los consumidores que gastaban en lujos, como autos deportivos, yates, etc, y no sería un duro golpe para las clases medias y populares, sin embargo, el llamado proceso tuvo que aterrizar y negociar para que este impuesto no afectara la adquisición de bienes básicos como los escolares y médicos.
Hoy se incrementó el 5% a 7%, y se prometió casi lo mismo, sin embargo, el llamado efecto cascada y el efecto multiplicador de las economías modernas no ha perdonado a la clase media existente, convirtiéndose en un pesado lastre que la ha estancado; con ello se ha visto en la necesidad de restringir sus gastos y reducir sus ahorros, eso sin contar que de manera solapada se le ha agregado un nuevo impuesto que es el de la propiedad horizontal.
A las clases populares se les ha tirado un pequeño salvavidas, dotándolas de una masificación de las becas escolares, beneficios que no son extensibles a la clase media. Se dice que estos nuevos impuestos serían para cumplir con estas becas y para el programa 100 a los 70, punto que no se divulgó en las campañas políticas.
La vida se ha encarecido tanto que hace un año usted entraba a un restaurante aceptable y se le ofrecía un menú ejecutivo a 7 dólares, hoy ese mismo menú con porciones reducidas cuesta 10. El servicio de propinas está incluido en la factura de muchos restaurantes, ante la inminente reducción o desaparición de este gesto de agradecimiento por un buen servicio recibido por parte del cliente. Hay ofertas que ofrecen hasta el 40% de descuento en la comida en “días muertos”, para incentivar al cliente de clase media a que asista en esos días de semana, aunque sea a consumir lo mínimo, para que el negocio sea rentable en esos días.
Ese dinero que se ha obtenido a expensas de la clase media, para cubrir las promesas de campañas, pudo haberse obtenido de diversas maneras, por ejemplo: recrudeciendo las penas –sin excepción– a los que cometen actos de corrupción, obligándoles a resarcir todo aquel dinero obtenido por medios no legales; reduciendo los privilegios que tienen muchos funcionarios; o realizando campañas similares a las del presidente norteamericano con respecto a los CEO ( chief executive officers), que devengaran salarios exorbitantes e injustificables.
