CIRCO EN LA ASAMBLEA

‘Ave Caesar’

Hace unos días, mientras me encontraba concibiendo la redacción de este artículo, tuve a oportunidad de leer en este mismo diario un artículo titulado “Cirsenses senza panem” (circo sin pan) y en el cual una conocida periodista hacía referencia a cómo nuestros gobernantes utilizan recurrentemente la práctica de distraer a la población frente a la falta de respuesta a sus necesidades más apremiantes.

El acto más evidente de este tipo de burdos espectáculos se dio el pasado 1 de julio de 2011 en la Asamblea Nacional, durante la instalación de la primera legislatura del tercer período de sesiones ordinarias de este órgano del Estado. Describimos, con precisión, este acto soberano y protocolar de la nación panameña, solo para darle al lector algún sentido de la solemnidad de tan importante ocasión, y de cómo se vio mancillado por la banalidad y tosca pugna de poderes que vino a entretener a propios y extraños.

Más allá de lograr el cometido de distraer la atención de los problemas coyunturales que afectan a nuestra sociedad, este hecho marcó el principio del fin de una crónica anunciada, entre dos supuestos aliados políticos que nunca han tenido ninguna vinculación ideológica que sustente los tenues lazos que aparentemente aún les unen.

En todo caso, mientras algunos se recreaban con el show, el resto de los panameños aún esperamos con ansias ver ese Panamá que se nos prometió sería cambiado.

“Al César lo que es del César”, dice Mateo 22:21, si bien es cierto muchas de las cosas que nos fueron prometidas con el cambio comenzaron con el frenesí de un nuevo gobierno, otras no han arrancado, algunas han quedado a medio camino y la mayoría se ha desinflado o no ha avanzado al ritmo prometido. Podríamos pensar en la incapacidad de quien prometió algo que no sabía si podía cumplir, en cuyo caso la culpa es nuestra por darle nuestro voto sin conocer de sus capacidades; o podría pensarse que los intereses de quienes comenzaron con ímpetu, se han volcado a temas mucho más gratificantes para su propio pecunio, lo cual también es culpa nuestra, por no auscultar en su honorabilidad y valores morales al momento de elegirlos; o podríamos declararnos inocentes y decir que fuimos engañados y seducidos por un supuesto cambio, cuando nunca existió tal voluntad.

En todo caso, como lee el artículo al que comencé haciendo referencia, hoy se nos da circo, pero no se nos da pan, no se percibe ese cambio que todos esperamos y por el que muchos votaron; por el contrario, solo vemos venir con preocupación el lastre económico que nos depara el futuro endeudamiento de muchas promesas inconclusas y que no le llegan al panameño de a pie.

Pronto, no nos quedará más que decir a nuestros actuales gobernantes, “Ave Caesar, morituri te saludant” (Salud César, los que vamos a morir te saludan), frase utilizada por los gladiadores enviados a la arena a morir por el espectáculo circense, como una metáfora cruda y despiadada de la realidad que nos toca vivir.


Última Hora

  • 04:00 Policía Municipal y Policía Nacional: ¿pueden existir las dos? Leer más
  • 03:15 Panamá, país de oportunidades Leer más
  • 03:06 Los créditos fiscales ilegítimos Leer más
  • 03:00 La evidencia sobre la vacunación contra la covid-19 seis años después de la pandemia Leer más
  • 02:00 El escudo hídrico y el dominó del agua: de la frontera oeste al rescate del Canal Leer más
  • 01:15 La crisis del desempleo en Panamá: cuando estudiar dejó de ser garantía Leer más
  • 01:11 ¿Sin plan para esta semana? Estas son las actividades que habrá en Panamá Leer más
  • 01:00 Reinversión nacional directa, el motor que Panamá necesita Leer más
  • 00:45 La tarea perfecta que su hijo no sabe explicar Leer más
  • 23:40 Asegurados podrán acudir este domingo a las agencias de la CSS para aclarar dudas sobre sus pensiones Leer más