Estados Unidos se prepara para la decisiva batalla por Bagdad. En el camino hacia la capital iraquí se encuentra un obstáculo difícil, la temida División Medina de la Guardia Republicana.
Para el primer ministro británico, Tony Blair, se acerca el momento crítico del enfrentamiento con la unidad de élite de Sadam Husein. Y el coronel retirado estadounidense Gary Anderson anticipa: Ahí sabremos realmente a qué atenernos.
Ayer, por quinta noche consecutiva Bagdad sufrió un intenso ataque aéreo, mientras que bombarderos B-52 habrían atacado fuerzas iraquíes al sur de la ciudad. Más al norte, cerca de la ciudad santa de Karbalá, una intensa tormenta de arena paralizó temporalmente el avance de las tropas aliadas.
A 100 kilómetros al sur, continúan duros enfrentamientos en los que habrían sido derribados dos helicópteros Apache de Estados Unidos. La televisión iraquí mostró una de las máquinas e imágenes de dos pilotos tomados prisioneros.
La resistencia al avance por tierra de las fuerzas angloestadounidense se hizo notoria durante todo el día en el puerto de Um Qasar, así como en las afueras de las ciudades de Nasiriya y Basora. Estados Unidos reportó bajas de 10 soldados mientras Gran Bretaña perdió su primer hombre en combate.
Entretanto, el Gobierno iraquí desmintió que las fuerzas de la coalición angloamericanas se encuentren a 90 kilómetros de la capital iraquí, como habían anunciado varias fuentes estadounidenses y británicas. Sus afirmaciones al respecto forman parte de la guerra sicológica, dijeron fuentes oficiales iraquíes.
El general Tommy Franks, comandante de las tropas aliadas, envió aviones de combate, bombarderos e incluso helicópteros Apache contra las posiciones de la División Medina al sur de Bagdad. Según el general estadounidense Stanley McChrystal se trata de una de las unidades mejor armadas y entrenadas de Irak, un apoyo confiable de la Guardia Republicana. Consta de tres brigadas blindadas y una de infantería, con un total de cerca de 7,000 efectivos.




