La palidez en Asia se asocia al nivel social, la feminidad y la sofisticación. Este verano, mientras Occidente se tuesta al sol, las chinas lo evitan a toda costa con guantes, manguitos y viseras. La playa de Beidaihe, a 300 kilómetros de Beijing, a vista de pájaro, parece un bosque de sombrillas. “En verano sacamos reportajes sobre cómo no broncearse”, comenta Wang Lei, editora de la revista de moda Ruili. “Desde hace unos años, la técnica ha evolucionado mucho”, comenta citando tratamientos con láser e incluso diamante. Gran parte de la publicidad de la revista son cremas para dejar el rostro como la leche. Muchas superan los 600 yuanes, más de 60 euros. Para Liu Xiang Yi, bailarina de 27 años, merece la pena gastarse ese dinero, aunque suponga gran parte de su sueldo (430 euros). “No es que quiera ser blanca, es que lo necesito -dice-, la piel muy clara me hace sentir limpia”.
Gran parte de las jóvenes chinas no pueden permitirse las líneas famosas de cosmética, así que compran las cremas en el supermercado y por internet. En 2009 se descubrió que la esencia blanqueadora más vendida en Taobao. com, el portal líder de venta en China, llevaba cloranfenicol, un antibiótico usado solo en infecciones graves por sus numerosos efectos secundarios. Los blanqueadores destruyen la melanina y pueden aumentar el riesgo de cáncer de piel. Pero el mayor peligro es el mercurio. Y el problema es que muchas de las cremas contienen cantidades ingentes de este tóxico. Uno de los escándalos más sonados fue la muerte en marzo de una camboyana de 23 años. La joven quería lucir una piel blanca en su boda y se había untado el cuerpo con una loción importada de Vietnam. En Filipinas este año se han retirado 23 blanqueadores, la mayoría fabricados en China, por tener mercurio.
La fiebre por ser como los blancos no se limita a la cosmética. Los más pudientes pasan por el quirófano. Según la Sociedad Internacional de Cirugía Estética, China es el segundo país del mundo en operaciones de este tipo, tras EU. En Shanghai muchos clientes son oficinistas, la mayoría en paro, y quieren conseguir el empleo de sus sueños con la ayuda de la “cirugía estética”, explicó la doctora Liao Yuhua al oficial Diario del Pueblo.
Son pocos, pero cada vez más, los jóvenes que quieren romper con ese mito estético. Las cosas están cambiando dice Chen Huanran, cirujano plástico de Beijing. Ya hay salones de rayos UVA. Cantantes y estrellas de cine están gastándose miles de yuanes en ponerse morenos.