La inspiración no tiene un hogar único. Para Maritza Sevilla está en muchas partes, y trae consigo magia.
Atraída por la cultura y el arte ruso, la pintora nicaragüense residente en Panamá escribió en 2006 la narración poética Un colibrí en Siberia.
Este año introduce al público la producción literaria La casa de los besos brujos, y la colección pictórica “Dallet” (puertas). La doble presentación será el martes 14 de diciembre, a las 7:00 p.m. en el vestíbulo del Instituto Nacional de Cultura (Inac).
Sevillana es autodidacta y tiene 30 años de dedicarse a la pintura y luego de 15 años decidió retomar de nuevo los pinceles.
Para Sevilla, pintar y escribir son dos expresiones comparables con los ojos en el rostro, son parte de una misma cosa que es el talento artístico.
Ella recuerda que empezó a escribir La casa de los besos brujos durante sus viajes. Son 18 poesías y escritos que tratan sobre su travesía por Rusia, Antártica, París y otros lugares, incluyendo Taboga y su natal Nicaragua, en donde se encuentra el establecimiento que da nombre a su obra.
Ese restaurante místico que la inspiró está ubicado en San Marcos. Allí, asegura, sintió una energía especial.
La dueña del lugar, famoso por sus morcillas, le contó una historia que ella cuenta con recelo y que acaba en un beso lanzado por una anciana desde debajo del dintel de una puerta.

