COJA del Seguro Social (CSS)

Sin consenso panameño ni transparencia, este pueblo ya no hablará de la Caja, sino de la Queja del Seguro Social

Una vez removido Jované (hombre de gran respeto y popularidad, desde mi punto de vista) uno se pregunta, ¿qué sigue ahora? Hace años escribí que nos imponían una “expropiación” de la CSS. Eran los tiempos en que el PRD amagaba con privatizarla. Esto era compartido por un medio que no ha dejado de editorializar contra Jované, porque publicaba en 1997: “Su privatización [la de la CSS] total o parcial es una buena alternativa”. Dos años después de esto, seguían esas intenciones privatizadoras. Usted creerá que la cita que sigue es de un seguidor del Che Guevara (hombre admirable por su idealismo, y ¿cuál es el problema con decirlo?). La cita que sigue –sorpréndase– es una postura del Che Kaiser Bazán, siendo vicepresidente de Mireya Moscoso. Cito: “El segundo vicepresidente de la República, Dominador Kaiser Bazán, advirtió ayer que los organismos financieros internacionales quieren obligar a la presidenta de la República, Mireya Moscoso, a encasillar al país en un ‘modelo neoliberal’ y ejecutar la privatización de […] la Caja de Seguro Social (CSS)”. (Panamá América, 12/dic/1999).

Todo indica que el gobierno de Mireya resistió, pero la pregunta es ¿siguen esas presiones? Pese a lo que digan los gobernantes contra la privatización de la CSS, el peor problema hoy es la desconfianza. Aquí nadie confía en nadie. En ese contexto yo creo que si se quiere confianza, se debe ser transparente. Si el dueño de la financiera “Pilla tu salve” exige a un presidente condiciones para un préstamo, uno puede sonreír, pero no ocurre igual con los organismos financieros internacionales. Ellos sí pueden doblegar. El gobierno anterior se doblegó más de la cuenta y privatizó y, de paso, coimeó. Las privatizaciones de los juegos de azar, de los puertos de Balboa, de la salud en San Miguel Arcángel (por mencionar unas) llenó los bolsillos de gente corrupta que lee coja, donde dice caja. Incluso la propia CSS se vio envuelta en el baile de la coima. Si vamos más lejos en la corrupción y privatización pregunto: ¿qué son las presiones de organismos internacionales a países pobres? Transparencia Internacional tiene un Indice de Soborno en el que pregunta a empresarios qué tan probable es que las compañías de países poderosos paguen sobornos para obtener un negocio en su país. En este contexto, ¿cómo se le puede llamar a cualquier presión extranacional que quiere privatizar? No será lo mismo, pero se obtiene lo mismo ¿no?

Si el gobierno actual realmente se opone a esas presiones para no privatizar la CSS, ahora debe lograr un consenso panameño con eficiencia administrativa, pero siendo subsidiario y solidario. Pero la forma en que se sacó a Jované fue como sacar una muela sin anestesia, y mientras el dolor persista, veo difícil ese consenso. El origen de los males es el irrespeto a los derechos humanos y la primera medida de fuerza desencadena otras que violan más derechos humanos. Si creemos en los derechos humanos, no sé cómo se justifica la detención de Saúl Méndez. He revisado las acusaciones y no veo nada por qué encarcelar; si creemos que la propiedad privada es un derecho humano, no veo cómo se justifica romper vidrieras de un empresario en Punta Paitilla, ni que en plena manifestación frente al Instituto Nacional se queme la carretilla de un pobre y pequeño empresario buhonero; si creemos en el derecho humano al debido proceso, no sé cómo se puede sacar a Jované como se hace. Finalmente, si creemos en la seguridad social como derecho humano, que lo es, no veo cómo se podría trabajar por ella sin el Pacto de Derechos Sociales donde “los Estados Partes” reconocen “el derecho de toda persona a la seguridad social, incluso al seguro social”. No sé si habrá quienes crean que es mejor una Caja de Seguro Individual, pero yo creo que se debe pensar en una seguridad social “más humana” tal como propuso la Iglesia en 1987, cuando habló de ir hacia una “economía más humana”. Este fue un documento dialogado y aprobado por personas tan disímiles como el economista de derecha Guillermo Chapman, y el de pensamiento social Xavier Gorostiaga (q.e.p.d.). También colaboraron Raúl Leis y Federico Humbert, entre otros. ¿Es posible una visión de país más humana? También, si este gobierno cree en el “panameñismo” sabrá que Arnulfo Arias dijo que la CSS es “una de las instituciones más nobles, más humanas y más acreditadas dentro del derecho social”.

Nuevamente pregunto si es posible un consenso panameño hacia la seguridad social humana. Un consenso panameño se debilita con presiones externas y egoístas internas; por eso necesitamos transparencia. No sé cómo hacer para la transparencia de los organismos internacionales. ¿Habrá que llevarlos ante el Papa y los cardenales del Vaticano para que juren que no quieren privatizar la CSS como juró acá el gobierno con las altas jerarquías de las Iglesias como testigos? Sin consenso panameño ni transparencia, este pueblo ya no hablará de la Caja, sino de la Queja del Seguro Social.

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