Enfocadas en realizar una labor a beneficio de la niñez panameña, las Damas Guadalupanas iniciaron, en 1966, el Campamento Guadalupano en El Valle de Antón.
Mediante este campamento, en el que se imparten desde clases de religión hasta talleres de trabajos manuales, niñas de sectores marginados del país tienen la oportunidad de disfrutar de un mes de esparcimiento en uno de los sitios más acogedores del istmo.
Entre las actividades que las asistentes realizan durante el campamento están excursiones a la India Dormida y paseos por el jardín botánico de la localidad. Buscando dar a conocer a la Virgen de Guadalupe también se dictan clases sobre la misma y se les enseña a las niñas a rezar el rosario.
La comunidad de El Valle juega un papel importante durante esta actividad, recalcan las damas Guadalupanas, ya que muchos residentes extienden la cortesía de prestar las piscinas de sus hogares para que las 100 niñas que participan del campamento tengan la oportunidad de disfrutar sanamente bajo el sol.
La actividad tiene un impacto duradero sobre estas niñas, ya que posterior al campamento las Damas Guadalupanas procuran siempre darle seguimiento a las asistentes, velando porque continúen su educación de manera positiva. Algunas al crecer incluso llegan a trabajar en el campamento monitoreando las actividades.
Para esta labor a beneficio de la niñez existen grandes planes, entre los que se incluye la mejora de la infraestructura, de manera que pueda acoger a una mayor cantidad de jóvenes y así extender el poder de alcance de esta actividad filantrópica.

