RECHAZO

El Carnaval de la discordia

“Carnaval, Carnaval en la Central, eh, eh. Carnaval, Carnaval en la Central”, dice la canción de Pedrito Altamiranda y describe lo que realmente es el Carnaval en Panamá. El último, por su esplendor y seguridad, se denominó la “Fiesta de razas”, cuya organización correspondió a Mayín Correa, alcaldesa de la ciudad de Panamá en 1992.

El presupuesto gubernamental para el Carnaval 2009 en Panamá, es de 4 millones 800 mil dólares, la paradoja es que aún no se ha dado a conocer el desglose público, con facturas en mano, de los gastos del Carnaval de 2008.

La ruta del Carnaval por la Transístmica es un exabrupto, porque interrumpe el libre tránsito de los residentes en las barriadas de Miraflores, Pueblo Nuevo, Bethania, Los Ángeles, Herbruger, El Carmen, y El Cangrejo. Además, contradice el artículo 38 de la Constitución Política de la República de Panamá, que reza: “Los habitantes de la República tienen derecho a reunirse pacíficamente y sin armas para fines lícitos. La autoridad puede tomar medidas de policía para prevenir o reprimir abusos en el ejercicio de este derecho, cuando la forma en que se ejerza cause o pueda causar perturbación del tránsito, alteración del orden público o violación de los derechos de terceros”.

Los destrozos, la vulgaridad, los actosinmorales, el escándalo, las excretas humanas, la basura, los malos olores, el hampa, la invasión de la propiedad privada que es obstruida por autos mal estacionados, y la inseguridad que reina en esos días son una pesadilla. Los niños y los ancianos son los más sufridos, la clase trabajadora no tiene descanso, porque a cualquier hora de la madrugada pasan los autos con borrachos y bocinas escandalosas que no dejan dormir y de paso alborotan a las mascotas.

Los dueños de comercios situados en la ruta del Carnaval por la Transístmica dicen sufrir pérdidas cuantiosas por el cierre de sus establecimientos, sin embargo, lo aceptan. También se perjudica a las personas que venden comida en quioscos, al quedar reducidos a la mínima expresión, producto del encajonamiento y de lo limitado del espacio de la ruta.

Martín Torrijos, presidente de la República; Rubén Arosemena vicepresidente, diputado y residente de Bethania; Rubén Blades, ministro de Turismo; Ricardo Guerra y Felipe Rodríguez, miembros de la Junta de Carnaval, esperan que la Corte Suprema conteste la demanda de inconstitucionalidad interpuesta por la diputada Mireya Lasso y por los moradores de Bethania, para ver si se cambia la ruta, a sabiendas de que nuestra Carta Magna es clara y que los habitantes de la ciudad de Panamá tenemos derechos, porque pagamos impuestos, y de que las calles y avenidas son para el libre tránsito.


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