Fidel Castro ha criticado a Barack Obama por “hacer suya” la política de embargo a Cuba. Y ha dicho que “por ese camino” el presidente norteamericano cosechará “un fracaso seguro, como el de todos sus antecesores”. El ex mandatario ha asegurado, además, que Obama “interpretó mal” a su hermano Raúl cuando la semana pasada expresó la disposición de Cuba a discutir con Washington sobre todos los temas, incluidos “los derechos humanos, la libertad de expresión y los presos políticos”.
En su último artículo de prensa, Castro hasta explicó cuál era el modo correcto de interpretar a Raúl: “al afirmar el Presidente de Cuba que está dispuesto a discutir cualquier tema con el Presidente de Estados Unidos, expresa que no teme abordar cualquier tipo de asunto. Es una muestra de valentía y confianza en los principios de la Revolución”, indicó. La precisión puede leerse como una respuesta a las declaraciones conciliadoras de Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, que consideraron una “señal de avance” y de “apertura del régimen” las palabras de Raúl Castro en vísperas de la V Cumbre de las Américas.
Aclarada la “confusión”, Fidel respondió también a uno de los gestos reclamados a Cuba por Obama para corresponder a la reciente liberación de los viajes y remesas de los cubanoamericanos. El presidente estadounidense pidió a La Habana la reducción de los “enormes recargos” que impone a las remesas –un 20% si el dinero es enviado en dólares–; Castro, de 82 años y ausente de la vida pública desde que enfermó en julio de 2006, pero todavía al frente del Partido Comunista, respondió tajantemente que no.
El líder comunista consideró que la reclamación “es un intento de sus consejeros para sembrar cizaña y dividir a los cubanos”, y aseguró que el “impuesto” al dólar era una forma “legítima” para adquirir recursos y “redistribuir una parte relativamente pequeña en beneficio de los más necesitados de alimentos, medicamentos y otros bienes”. La comisión a las remesas, añadió Castro, es un asunto interno en el que nadie se puede meter.
Añadió que Obama ha “dado muestras de autosuficiencia” en la Cumbre de Trinidad y Tobago y criticó al presidente de EU por su actitud ante el embargo. “No lo inventó, pero lo hizo suyo igual que otros 10 presidentes de Estados Unidos”. Según él, si no cambia esa política “fracasará como todos sus antecesores”.
Si Castro regresó de este modo a la retórica tradicional de enfrentamiento, ayer hizo lo propio la secretaria de Estado norteamericana. Hillary Clinton afirmó que el régimen cubano “está finalizando” y destacó las diferencias existentes entre Raúl Castro y su hermano, algo que las autoridades cubanas niegan de forma rotunda. “Podemos ver que comienza a haber un debate”, dijo la jefa de la diplomacia estadounidense, en declaraciones ante la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. Pero una cosa son las palabras y otra lo que se hace; hay que acostumbrarse a que en el camino (largo) del acercamiento y la normalización bilateral, lo que importan son los hechos.