Cuando Mary Shelley escribió la novela Frankenstein en 1818, quiso cuestionar si era correcto o no que la moral estuviera emparentada con la ciencia y viceversa. Una versión teatral del clásico de terror se presenta en el Teatro La Quadra hasta el 31 de octubre.
“El doctor Víctor Frankenstein, llevado por su pasión por la ciencia y su determinación en crear vida, irrumpe en todos los esquemas morales de su tiempo. Sin embargo, la enseñanza que nos deja esta obra, es que todos nuestros actos tienen consecuencias”, plantea el actor Eric De León.
“Lo que resulta inmoral para unos, no lo es para otros. La misma sociedad va cambiando y aceptando nuevas conductas, todo depende de lo que la cultura de la mayoría acepte como lo correcto o incorrecto. La ciencia no se debe calificar según la moralidad de la sociedad, pero tampoco creo que el fin justifique los medios. Si el proceso científico causa daño a un ser vivo o al entorno que todos debemos compartir, entonces no debe ser aceptable”, plantea la directora Tatiana Salamín.
En opinión del intérprete Ramón Serrano, es cada quien el que “debe evaluar sus acciones y concretar si está en pro del bien de la humanidad o de su destrucción. De ser en la búsqueda del bien, las acciones estarían bien justificadas”.
Para el intérprete Jaime Newball, algo de Frankenstein hay en nosotros “cuando buscamos alargar la existencia del ser humano, cuando combatimos la enfermedad a través de la medicina”.
“Dios nos dio la capacidad de procrear vidas de una manera natural, bajo la concepción, y nos ha dado la inteligencia para desarrollar procesos científicos que ayuden a salvar vidas”, dice la actriz Yimara Pérez Royko.
En la época que se desarrolla Frankenstein, explica la actriz Ana Elena Tejera, se pueden ver las sombras de la Edad Media, “donde se veía ligada la moral con la religión, la cual era castigadora, represiva y autócrata. Esto es una causa que explica el origen de las manifestaciones, ideales, experimentos, investigaciones y demás sucesos de la ciencia, ya que se revela ante tanta represión”.
En términos de puesta en escena, el actor Manuel Paz establece que Frankenstein está más en deuda con la visión que tenía sobre él Shelley, pero sabe que los espectadores tendrán una idea preconcebida de cómo es la Criatura gracias a las películas de Hollywood.
Si hay que buscar similitudes cinematográficas, el actor Juanxo Villaverde las encuentra más con la versión que hizo Kenneth Branagh. “Hollywood desvirtuó la versión de Shelley haciendo esta criatura con tornillos, de color verde. Hollywood presenta a Frankenstein como la criatura, pero Frankenstein es el doctor”.
“El monstruo no es más que un hombre que transforma su tristeza en rabia proyectada al exterior e implora por conocer su identidad”, indica Tejera.
Serrano considera que esta historia “está más enfocada a resaltar nuestras responsabilidades con el medio ambiente y la vida, y que nuestras acciones repercuten en nuestro futuro”.

