Los 15 puestos policiales para patrullar la frontera entre Colombia y Panamá estarán ubicados a lo largo de la frontera, en el departamento del Chocó, desde la zona de Urabá, en el Atlántico, hasta Juradó, en el Pacífico.
El comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia, Jorge Mora Rangel, dijo, en declaraciones ofrecidas en Bogotá, que los patrullajes serán mixtos, entre militares colombianos y policías panameños.
Mora aseguró que los patrullajes comenzarán entre abril y agosto de 2003.
Cada puesto tendrá 46 hombres con mandos de oficiales, capitanes y tenientes.
La Brigada 17 del Ejército, destacada en el Golfo de Urabá, en la localidad de Carepa compuesta por 300 hombres, será la encargada por Colombia de los patrullajes fronterizos conjuntos.
Esa sería la unidad más cercana a Panamá para el intercambio de información, añadió el comandante militar.
La brigada representa un dispositivo del Ejército colombiano en el sector fronterizo, que abarca desde Zapzurro, Cabo Tiburón hasta Palo de Letras, en el centro de la zona fronteriza.
Mora Rangel expresó que la frontera colombopanameña es compleja y montañosa y desde hace años es usada para el comercio ilegal de armas en la región.
El destacamento de los efectivos militares se hará en dos fases y cubrirá el 50% de los municipios que carecen del servicio de policía, apuntó el comandante.
El jefe militar reconoció que la frontera con Panamá siempre ha sido problemática para Colombia.
Es una frontera utilizada por los grupos para el comercio ilegal de armas, señaló Rangel.
Anotó que en los últimos meses el ejército ha decomisado más de mil armas entre fusiles, carabinas, subametralladoras, municiones, lanzagranadas y explosivos.
Este martes, autoridades panameñas y colombianas acordaron en Bogotá reforzar la seguridad en la zona fronteriza.
Durante un asalto, el pasado 18 de enero, un escuadrón de paramilitares asesinó a cuatro autoridades indígenas de los poblados darienitas de Paya y Púcuru.
La Cruz Roja informó en un comunicado que proporcionó a asistencia a cientos de desplazados panameños y 635 colombianos, ubicados en la escuela de Boca de Cupe, Darién, que huyeron tras los hechos violentos ocurridos en las comunidades de Púcuro y Paya el 18 de enero pasado.
Vea Víctor Alcázar no es complice

