LONDRES, Inglaterra. -La Universidad de Cambridge celebró el viernes el quincuagésimo aniversario del histórico descubrimiento de la estructura de la molécula del ADN, el llamado "secreto de la vida", que muchos consideran como el mayor logro científico del siglo XX.
El 25 de abril de 1953, hace medio siglo, la prestigiosa revista científica Nature publicó un escueto artículo firmado por los entonces desconocidos Francis Crick, de 37 años, y James Watson, de 25, que permitió el nacimiento de la ingeniería genética.
Crick, un doctor en física británico, y Watson, un joven estadounidense licenciado en zoología, proponían un curioso modelo en doble hélice del ácido desoxirribonucleico (ADN), que más tarde serviría como base del desarrollo de la biología molecular y del mapa del genoma humano.
La "maqueta" de la molécula de ADN, una espiral que a algunos recordaba una obra de arte abstracto, fue construida por ambos expertos en un laboratorio de la Universidad de Cambridge (sur de Inglaterra).
En el artículo publicado en Nature, Crick y Watson explicaron que el ADN tiene una compleja estructura helicoidal que, y aquí radicaba la importancia del descubrimiento, "sugiere de inmediato la posibilidad de un mecanismo de copia para el material genético".
Los genes de un ser humano están formados por ADN, una molécula que codifica la información para la síntesis de todas las proteínas involucradas en el funcionamiento de las células.
Con el hallazgo de la estructura en doble hélice del ADN, Crick y Watson resolvieron perfectamente la cuestión de la replicación de los genes, previa a la división celular, y dieron respuesta a un "rompecabezas" que durante años traía locos a los expertos.
Pero unos dos meses antes de que la comunidad científica leyese estas averiguaciones en Nature, los dos expertos anunciaron su proeza, que les valió el Premio Nobel en 1962, de manera mucho más informal.
Fue en la mañana del 28 de febrero de 1953, cuando ambos científicos completaron sus trabajos sobre la estructura del ADN y corrieron eufóricos a su pub favorito, el Eagle, donde Crick exclamó ante los clientes la célebre frase: "Hemos descubierto el secreto de la vida".
Más de medio siglo después de aquella alegría desbordada, las autoridades políticas y académicas de Cambridge descubrieron hoy una placa conmemorativa en el Eagle, donde tantas horas pasaron Crick y Watson hablando de sus investigaciones con una buena pinta de cerveza en la mano.
