Al surgir los brotes de agitación social en el Medio Oriente, el líder de Yemen tomó el teléfono y le pidió ayuda al emir de Qatar. Es que en el mundo árabe, hay pocos lugares que ejerzan una influencia tan grande como la del diminuto emirato.
Esa importancia obedece en parte a la importancia que ha adquirido la cadena televisiva panárabe Al Yazira, cuya cobertura de los alzamientos populares en Egipto y otros países es considerada como una fuente de agitación y por otros como una manifestación de la fuerza que están tomando los árabes.
Entre los árabes, nada simboliza más la creciente influencia de Qatar que Al Yazira, cadena fundada por los gobernantes del emirato en 1996. Sigue el modelo de CNN y otros canales noticiosos internacionales, tiene transmisiones en inglés y dice ser vista en más de 100 países, incluidos Israel y parte de EU. Pero ha chocado con muchos gobiernos árabes poco acostumbrados a una prensa libre.
Al estallar las protestas contra el presidente Hosni Mubarak, Al Yazira dijo que dos de sus corresponsales habían figurado entre los numerosos agredidos, pero no dio detalles. La semana pasada el Gobierno egipcio cerró las oficinas de Al Yazira en El Cairo, no obstante la cadena siguió transmitiendo, con cámaras instaladas en un techo e informes telefónicos. Al Yazira no ha respondido a denuncias de que distribuye información tendenciosa sobre el brote de agitación social, pero en el pasado defendió sus coberturas, diciendo que son equilibradas.
Ningún funcionario de Qatar ha hablado sobre las coberturas de Al Yazira, lo que no sorprende, ya que los líderes de este emirato de 1.7 millón de personas no acostumbran a embarcarse en polémicas públicas. Algunos creen que Qatar apoya los movimientos de protesta en la región. El emirato, sin embargo, es uno de los estados más autocráticos del golfo y el poder está concentrado casi en el clan de gobierno. Adopta políticas pragmáticas. Mantiene buenas relaciones con Irán y grupos como Hamas, al tiempo que alberga una base militar estadounidense y sucursales de instituciones como la Northwestern University y la Brookings Institution.
Desafiando a los sectores más intransigentes del mundo árabe, permitió a Israel abrir una oficina comercial en 1996, aunque ordenó su cierre en enero de 2009, luego de que Israel invadió la franja de Gaza. Egipto dio muestras de cierto recelo ante la creciente influencia de Qatar como mediador. Hace dos años, Mubarak no asistió a una cumbre de la Liga Árabe en la capital de Qatar, Doha, en lo que fue interpretado como una afrenta al emir. Posteriormente Egipto y Arabia Saudita boicotearon una conferencia sobre ayuda para Gaza organizada por Qatar porque habían sido invitados el ideólogo de Hamas, Khaled Mashaal, y el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. Mediadores de Qatar ayudaron a contener un brote de violencia sectaria en el Líbano en 2008 y el emirato alberga conversaciones de paz entre los distintos sectores de Darfur.