Jessica Mendoza, la doctora a la que se le imputa el asesinato de su madre Maribel Batista, entró en crisis ayer, luego de soportar calmadamente tres días de audiencia.
El proceso judicial estaba previsto para culminar en la madrugada de hoy, pero luego de que Mendoza rompiera en llanto cuando sus abuelos declaraban como testigos, la magistrada Elvia Batista decidió que prosiguiera el mismo durante el día de hoy.
El perito en siquiatría, Alejandro Pérez, quien había evaluado a Mendoza y actuó como testigo de la Fiscalía, reiteró su diagn´óstico de que durante su evaluación no encontró que en el momento de los hechos la imputada hubiera padecido algún trastorno de pensamiento, conciencia o inteligencia.
Por lo tanto, Pérez considera que Jessica Mendoza es imputable. Esta, nunca ha manifestado dolor por la muerte de su madre, sino por haber perdido su carrera.
Por su parte, la trabajadora social del Organo Judicial dijo que Mendoza es producto de un hogar disfuncional, con un padre con problemas de alcohol que se avergonzaba de la enfermedad de su esposa, lo que lo llevó a inculcar en su hija menosprecio hacia su madre.