El presidente Barack Obama y el Congreso de Estados Unidos pronto tomarán decisiones definitorias con respecto al cuidado de la salud y las tropas para Afganistán.
Estas dos opciones tienen algo en común: cada una lleva consigo una factura anual de aproximadamente 100 mil millones de dólares. Así que uno de los interrogantes radica en saber si estamos en mejores condiciones gastando ese dinero haciendo estallar cosas en la provincia de Helmand o construyendo cosas en Estados Unidos.
La cuenta total en Afganistán ha estado rondando cerca del millón de dólares por año, por cada soldado destacado allá. Eso no incluye los costos en que se incurrirá en el largo plazo en décadas próximas, como prestaciones de discapacidad o hasta cinco millones de dólares para suministrarle cuidado de enfermera, las 24 horas y de manera indefinida, a un solo soldado que sufra lesiones cerebrales.
Así que si Obama envía a otros 30 mil o 40 mil efectivos militares, además de los 68 mil que ya están allá, eso elevaría la cuenta anual de la presencia militar, quizá, 100 mil millones de dólares o más. Y ni siquiera hemos llegado a los costes humanos.
En cuanto a las reformas del cuidado de salud, el costo de 10 años sugiere un promedio de 80 mil a 110 mil millones de dólares por año, dependiendo de cómo quede la cuenta final.
Cierto, los costos del cuidado de salud seguirán de manera indefinida, al tiempo que EU no puede mantener a 100 mil efectivos castrenses en Afganistán a lo largo de muchos años. Por otra parte, la legislación sobre cuidado de salud se paga por sí sola, con base en datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, en tanto el destacamento en Afganistán no está financiado y elevará nuestros déficits presupuestarios, socavando la seguridad económica en el largo plazo. Así que, acaso no es extraño oír a militaristas diciendo que la reforma de salud es una irresponsabilidad fiscal cuando, al siguiente aliento, vitorean un mayor destacamento de tropas en Afganistán.
En el ínterin, la falta de seguro de salud mata aproximadamente a 45 mil estadounidenses cada año, con base en datos de un estudio de Harvard divulgado en septiembre.
Entonces ¿cuál es el mayor peligro para la seguridad territorial, el talibán o nuestro disfuncional sistema de empresas aseguradoras?