DESARROLLO INTELECTUAL

Deficiencias en el sistema educativo

Una de las áreas del aprendizaje en la que el sistema educativo panameño tiene mayor deficiencia es la lectura y la escritura, con todo lo que eso implica. Si hacemos una revisión desde los niveles iniciales podemos entender el porqué del nivel de calidad actual. Urge un sistema de evaluación científico que nos confirme lo que todos sabemos, un sistema de evaluación que nos dé los lineamientos a seguir para mejorar.

Quienes se empeñan en buscar culpables y no soluciones, son los verdaderos responsables de esta situación. El día que el Ministerio de Educación y los gremios magisteriales dejen de verse como actores antagónicos, se darán las respuestas que nuestro sistema educativo, por ende la sociedad, espera. No podemos permitir que alumnos que no aprenden a escribir ni leer avancen a los siguientes grados, promocionados por otras asignaturas denominadas “no fundamentales”.

En cada escuela debe haber un sistema de evaluación interno, serio y responsable, que asigne al mejor maestro en los grados iniciales, allí donde la lecto-escritura es fundamental. Este maestro debe tomarse esta tarea como un reto, y el Estado debe incentivarlo económicamente, por tan loable servicio a la patria. Pero no debemos cometer el error de pensar que la enseñanza de la escritura y la lectura es un asunto del maestro de grado y del profesor de español.

Es un asunto de todos los educadores. La palabra escrita y leída es un poderosísimo instrumento de enseñanza y aprendizaje utilizado en todas las áreas del saber. Ay de aquel docente que crea que su materia es un coto cerrado, donde sólo hay que ver fórmulas, elementos o números. Nuestra educación no resiste más actitudes obsoletas.

La lectura comprensiva es una de las bases del desarrollo intelectual del individuo, es más que un proceso mecánico o de simple memorización; implica una interiorización de la realidad del texto que se lee, para entonces comprender cabalmente todos los elementos y factores involucrados, las motivaciones que propiciaron tal o cual evento, las consecuencias que pueden generar y el paralelismo –que en un momento dado– puede establecerse con la propia realidad del que lee. Entonces, ¿por qué la capacitación de los docentes no va en este sentido? ¿Por qué no se instaura un plan nacional de metodología de la enseñanza de la lectura comprensiva con grandes alcances dentro del currículo?

La lectura comprensiva es una de las principales competencias (la enseñanza y el aprendizaje por competencias es la nueva moda en educación), pero de poco nos valdrán los nuevos ropajes a cosas tan antiguas como que la lectura bien dirigida, guiada, asimilada... nos enseña a pensar, a escribir, a hablar, a transferir el conocimiento, a sensibilizarnos; si no hay un verdadero replanteamiento desde los cimientos de nuestro corpus didáctico.

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