Seguramente sea fanático de alguna cómica, tenga un superhéroe de su preferencia y practique alguna actividad extra cátedra luego de asistir a la escuela. Sin embargo, Félix Finkbeiner, de 13 años, no es un niño común.
Es el director de una fundación llamada Planta para el planeta (Plant for the Planet), un equipo de jóvenes dedicados a sembrar árboles alrededor del mundo.
A su corta edad tuvo la oportunidad de hablar frente a la Asamblea General de las Naciones Unidas para decir a viva voz que los adultos, lejos de asumir sus responsabilidades y actuar, solo se quedaban en discursos que distaban mucho de la ejecución de sus promesas.
Su mensaje fue claro: “dejen de hablar y comiencen a plantar”, bajo esta premisa Finkbeiner ha trabajado desde que estaba en cuarto grado de primaria.
Una exposición sobre la ganadora africana del premio Nobel Wangari Maathai, quien plantó 30 millones de árboles en Kenia, fue la inspiración de este niño.
Sin embargo, su trabajo ha ido enfocado a creer firmemente en que no se puede dejar toda la responsabilidad del futuro del planeta tierra en manos de los adultos. “No podemos confiar en que los adultos por sí solos van a salvar nuestro futuro, debemos tomar las riendas con nuestras propias manos”, aclaró.
Por esta razón, está enfocado en motivar a los jóvenes a participar activamente y llamar la atención de aquellos mayores que toman decisiones al respecto.
“Los niños somos mayoría en el mundo, pero solo podemos hacer la diferencia si trabajamos juntos. Podemos generar un gran impacto”, añadió.
El joven hizo un llamado de alerta cuando aseguró a los países que la tala indiscriminada de árboles crearía una crisis ambiental a futuro.
La campaña de Félix ha tenido un alto impacto en el ámbito mundial. Cuenta con la colaboración de más de 100 mil niños en los 91 países donde está la representación de la fundación que han sembrado mas de 3.5 millones de árboles.
Como buen chico de esta generación, Finkbeiner usa medios de comunicación como las redes sociales de Facebook y Twitter para hacer convocatorias a su principal público, los jóvenes.
“Nosotros los niños entendemos que los adultos saben sobre esta crisis, lo que no comprendemos es por qué hay tan poca atención al respecto”, concluyó.

