La creencia católica relata que la Virgen de Guadalupe se apareció frente a Juan Diego Cuauhtlatoatzin cuatro veces en el cerro del Tepeyac. A la cuarta aparición, relata la leyenda guadalupana, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara frente a Juan Zumárraga, que en aquel entonces -para el año 1513- era el primer obispo de México.
Juan Diego, devoto, se presentó frente a Zumárraga con su ayate -tela que se utiliza a modo de bolsa para cargar objetos- cargado de rosas, hecho que por sí solo era curioso, ya que estas flores no crecen en la región de Tepeyac. Al desplegar el ayate frente al obispo, las rosas cayeron dejando al descubierto la imagen de la Virgen María morena y con rasgos indígenas.
Fue la devoción a esta virgen que motivo el surgimiento de las Damas Guadalupanas en 1949 bajo la tutela del párroco de la Iglesia Cristo Rey el reverendo Jesús Serrano.
Los fines de asistencia social de este grupo de mujeres filantrópicas están profundamente ligados a la propagación de la devoción a la santísima Virgen de Guadalupe.
El sagrado ayate se encuentra en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe al norte de la Ciudad de México. Es el segundo santuario católico más visitado del mundo -directamente detrás de la Basílica de San Pedro- recibiendo un promedio de 14 millones de visitantes al año y siendo el punto final de numerosas peregrinaciones.

