Hoy se inicia el Carnaval 2009, algo que los panameños sí tomamos muy en serio.
Muchos de nosotros nos auto–flagelamos por esta realidad de nuestra cultura, cosa que nunca he entendido. Hay que dedicarse a trabajar duro y con seriedad, pero también hay que saber divertirse de verdad… sin vergüenza alguna. No hay ser humano más horrible que aquél que se toma demasiado en serio y no se permite disfrutar de la música, el baile, el compartir felicidad con gente de todas las capas socio–económicas en una fiesta donde el pueblo de nuestro país es uno solo.
El Carnaval de la ciudad jamás debe servir para trancar avenidas y calles. Comenzamos el Carnaval con toldos y, si no quieren construir toldos, se pueden usar los estadios con el mismo propósito. El Carnaval es, además, un comprobado atractivo turístico para aquellos cuyos países son fríos, demasiado serios y con almas que no vibran como las nuestras al son y ritmo de cualquier tambor.
Durante el Carnaval siempre hay un día típico de la pollera, que sin lugar a dudas es el traje folclórico más precioso en todo el globo terráqueo.
Para los que hemos tenido el privilegio de educarnos viajando el mundo, y además llevamos la medalla política de dos exilios (nunca una dictadura exila a un tonto) la distancia del terruño nos produce congoja. En esa situación de sentimientos a flor de piel, el ver a una empollerada bailando un tambor simplemente hace correr las lágrimas de henchido orgullo patrio.
Para Carnaval, Las Tablas, y para ver las más preciosas empolleradas, Santo Domingo; no hay otra.
Ahora bien: hay algunos que estamos en franca batalla con el calendario, para quienes el Carnaval puede significar un prolongado descanso, preferiblemente en hamaca con buenos libros y amena conversación con nuestra familia, recordando que no es recomendable que nos dediquemos a bailar salsa como lo hacíamos, no sea que se nos disloque una cadera o sepa Dios qué otra calamidad nos pueda ocurrir. Sí, señor, para nosotros será la hamaca… ¡y con cuidado de no caernos de ella!
Usted y usted y usted ... a divertirse. Somos un pueblo alegre y salsoso. Démosle descanso a nuestra mente y cuerpo… pues la crisis que se nos viene encima requiere de baterías súper recargadas… ¡felicidades!
