PAZ INTERIOR

Diciembre con consciencia: Annabel Miguelena

Soy una defensora acérrima de las técnicas de respiración, meditación y yoga, herramientas útiles para encontrar paz interior y luchar contra el estrés. Con la respiración se logra un enlace entre el cuerpo, la mente y el espíritu. ¡Es fascinante! En lo personal, practico y recomiendo el sudarshan kriya, técnica que incorpora un específico y natural ritmo de respiración que armoniza el cuerpo y las emociones, evitando la oscilación constante de la mente entre el pasado y el futuro, trayéndola al momento presente.

Conocí estas técnicas en la Fundación El Arte de Vivir, en donde aparte de hacer servicio, recordamos día tras día, la importancia de dar nuestro 100% y de hacer cada cosa con consciencia. Me enfoco en este punto, porque precisamente estamos en un mes en el que los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús y, en lugar de centrarnos en aspectos banales, debemos más que nunca promover la reflexión y realizar nuestros actos con el corazón y con esa esencia tan maravillosa que llamamos consciencia.

Lo más probable es que hablar del consumismo y del estrés de diciembre no sea un tema innovador, ni la sensación de último minuto, sin embargo, no deja de ser curioso el hecho de que cada año aumenta el desenfoque y la distorsión del verdadero sentido de la Navidad.

En Panamá, por ejemplo, el Black Friday fue la manifestación más marcada de la ansiedad de los ciudadanos por comprar aquellos artículos, que aunque no son indispensables, representaría un grave pecado desaprovechar sus fabulosos “descuentos”, por ejemplo, juguetes, electrodomésticos y otros obsequios navideños “obligatorios”.

Hoy, más que en ningún otro diciembre, siento que el bombardeo publicitario nos satura de una felicidad ficticia y nos conduce a autoconvencernos de que en estas fiestas merecemos y necesitamos, con urgencia, renovar la televisión, el armario o el auto, cuando lo que realmente debemos renovar es el alma.

Como amante y conocedora de las técnicas de respiración, percibo en el entorno panameño un tumulto de inhalaciones cargadas de estrés y ansiedad que contaminan el ambiente con un ruido ensordecedor. Y estoy segura de que esto no solo ocurre en mi país.

¿Qué tal si en lugar de permitir que las emociones controlen nuestra respiración, la respiración controle nuestras emociones? Mucho mejor.

Inhala profundo al andar, disfruta de la brisa navideña, medita, trae tu mente al momento presente, llénate de gratitud y vive este diciembre con consciencia. No permitas que el sistema te imponga reglas absurdas referentes al consumismo. ¡Vamos! No pasa nada si para la noche buena repetimos ese hermoso traje de hace un par de años. A Dios eso le trae sin cuidado. Recuerda: el personaje principal de esta obra se llama Jesús, no Santa Claus. Sumérgete con el rey de reyes en la oración, comparte con tu hermano, da tu 100% y respira, respira, respira... No te prometo que por cada inhalación recibirás un 50% de descuento en la compra de tus regalos, pero sí reducirás a más de la mitad, esos contenedores de estrés y agitación que entorpecen tu paz interior.

Esto lo escribo desde la perspectiva de mi fe. Puede que alguno se incomode. Si ese es el caso, le aconsejo que respire y que se conecte con su ser. Verá cómo encuentra una respuesta y todo fluye.

¡Feliz Navidad para todos!

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