PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

Disminuir el precio de la canasta básica, el desafío del nuevo gobernante: Said Guerra Miranda

Las encuestas revelan que el alto costo de la canasta básica es la principal preocupación de los panameños. A la fecha ningún candidato ha planteado una fórmula convincente para enfrentarlo. El que presente una solución estará cercano a lo que desea oír el panameño.

Para atender este problema presento una propuesta que busca beneficiar al consumidor y al productor, asegurando que este reciba el precio justo por su trabajo. Quien se dedica al agro enfrenta altos gastos para desarrollar la actividad (combustible, semillas, fertilizantes), pero recibe bajos precios de los intermediarios, que no se reflejan en el costo al consumidor por la especulación en la cadena de distribución.

La solución radica en reducir los gastos del productor y facilitar que venda sin intermediarios. Lo que se logra utilizando las economías de escala (menor precio por volumen). Para esto, y aprovechando las exenciones fiscales que tienen por ley las cooperativas, propongo fortalecer ese modelo a través de una federación nacional que negocie directamente con las productoras de insumos, las refinerías y las fábricas de equipo agrícola. Además, las cooperativas pueden encargarse de la administración de cualquier sistema de distribución estatal (cadenas de frío, mercados periféricos) y establecer uno en cada corregimiento o comunidad. Así, el fundamento de esta propuesta es crear nuevas cooperativas de producción/servicios múltiples y fortalecer las existentes, disminuyendo al máximo sus costos operativos al aprovechar las economías de escala y las exoneraciones.

Los asociados a la cooperativa recibirán de su federación o del Estado beneficios como crédito preferencial y asesoría técnica para mejorar sus prácticas productivas, presentación y comercialización de productos. Así el consumidor obtendrá productos de calidad a menor precio.

La propuesta implica un modelo de asistencia condicionada donde el asociado cooperativo destinará un porcentaje de sus utilidades al mejoramiento de las condiciones familiares: escolaridad de los hijos; control médico para prevención y nutrición; mejora de la vivienda y condiciones sanitarias. Esto incluye revisar los programas de transferencias como Red de Oportunidades, Ángel Guardián y 100 a los 70 para que apoyen la puesta en marcha del modelo.

Al no ser un plan de propiedad colectiva, se diferencia de esfuerzos frustrados como los asentamientos campesinos o el más reciente de Cosemupar (antigua Chiriquí Land). En el modelo propuesto, cada quien es dueño de sus medios de producción y puede desarrollar una empresa; la cooperativa sirve para disminuir los costos que individualmente no podrían enfrentar (diseño, empacado, comercialización y otros). Para esto se fortalecerán, visibilizarán y replicarán experiencias exitosas como la producción de palma aceitera en Puerto Armuelles y la Cooperativa Juan XXIII.

El cooperativismo se basa en principios y valores ciudadanos. Es sabido que una de las mayores deficiencias de la democracia panameña es la falta de organización ciudadana. En Panamá hay diferentes tipos de “capitales” que han venido desarrollándose con éxito: el físico (vías de comunicación, puertos, el Canal de Panamá, el Metro); el humano (mejora en la cobertura de educación, acceso a estudios de postgrado); y el natural, aún con algunas reservas de recursos como las áreas protegidas.

En simultáneo el capital institucional se deteriora de forma permanente por la pérdida de credibilidad de instituciones públicas claves como la Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia, Policía Nacional y ministerios. Al organizar a los productores en cooperativas y contribuir con el fortalecimiento del capital institucional, la construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la democracia constituye un co-beneficio de esta propuesta, ya que las cooperativas tienen como principio el pleno ejercicio democrático, convirtiéndose en verdaderas escuelas de formación participativa.

Esta propuesta es un modelo de gestión que va más allá del simple concepto de centro de acopio y distribución, pues fortalece capacidades de asociatividad, emprendedurismo y ciudadanía. Modelos similares se aplican exitosamente en países con altos índices de desarrollo humano como Noruega, Finlandia y Canadá, en donde más del 80% de su producción es cooperativa. Son dos los factores claves para la implementación exitosa en Panamá:

1. Compromiso político de alto nivel con asignación de los recursos y rendición de cuentas en los primeros 100 y 365 días de instalada la nueva administración.

2. Elaboración e implementación de un plan maestro para el sector agropecuario que incorpore el cambio climático y una estrategia financiera apoyada por la banca multilateral (BID, CAF, Banco Mundial), con participación de las entidades sectoriales (Mida, BDA, IMA, ISA, Idiap, cadena de frío) y organismos especializados como IICA, FAO, Catie, la Alianza Cooperativa Internacional y la Confederación Centroamericana y del Caribe de Cooperativas.

Última Hora

  • 12:00 Oro en el Darién: el complejo sistema ilícito del Clan del Golfo que Panamá quiere romper Leer más
  • 10:30 Cómo el GPS ha dado forma al mundo moderno Leer más
  • 07:33 Expo Chiriquí reúne a más de 10 marcas automotrices este fin de semana en Federal Mall Leer más
  • 05:05 Computadoras, renuncias y docentes separados: los problemas que recibe Ventura Vega en el Meduca Leer más
  • 05:04 Comando ‘apaga y vámonos’ Leer más
  • 05:04 El CEO de Panafoto: ‘el inventario es plata; tener demasiado es capital congelado’ Leer más
  • 05:03 Leyes especiales presionan el gasto y reducen el margen fiscal de Panamá, advierte Moody’s Leer más
  • 05:02 Planilla de asesores: Ejecutivo y Legislativo destinan más de $22 millones al año  Leer más
  • 05:02 Esclusas de Miraflores: 112 años del Canal de Panamá, qué hacer y qué ver Leer más
  • 05:02 ‘La presión y las amenazas no están funcionando’: el dilema de cómo tratar al Talibán para generar un cambio en Afganistán Leer más