Las nuevas sanciones de la ONU contra Irán presionarán aún más la economía de la república islámica, pero dependerá de los países vecinos que tengan un impacto en la dirigencia local como quieren Estados Unidos y otros defensores de las medidas.
En ello juega un papel fundamental Dubai. Porque este emirato, que obtiene gran parte de sus ingresos de la re-exportación de productos de Asia, Europa y Estados Unidos, es desde hace años la principal plataforma para el comercio iraní –exceptuando el petróleo y el gas–. “Nosotros, las firmas iraníes en Dubai, hemos perdido en los últimos años por las sanciones y la crisis económica un 70% de nuestro negocio; pero no creo que estas nuevas sanciones vayan a causar más daños”, afirma Mortesa Masumsadeh, del Consejo de Empresas Iraníes en Dubai.
Como se impusieron sanciones a los bancos iraníes, para los comerciantes que llevan años en Dubai se hace más difícil desarrollar los negocios de importación y exportación. “Si no puedo hacer un negocio de 10 millones de dólares a través de mi banco, entonces puedo comprar solo productos por cuatro millones de dólares, que debo pagar en efectivo”, se queja Masumsadeh.
El hecho de que el volumen de intercambio entre Irán y Dubai llegara el año pasado pese a estos obstáculos hasta los 12 mil millones de dólares se debe a que los grandes barcos de contenedores y otros transportes que viajan de Dubai a Irán pueden trasladar allí casi todo lo que el mercado demanda, incluso productos de Estados Unidos.
Pero los controles, que hasta ahora se limitan a productos con potencial relevancia militar, seguramente se intensificarán. Porque el emirato de Abu Dhabi, muy crítico con Irán, ha ganado en influencia en Dubai por el dinero que ha prestado a su endeudado vecino.
Nadie sabe con exactitud en qué medida Irán utiliza a sus vecinos del golfo para conseguir dinero y bienes. Hace poco echó algo de luz en esta zona gris de un caso descubierto de lavado de dinero en el que estaban involucrados un ministro de Bahréin, empresarios kuwaitíes y los Guardianes de la Revolución iraní. Diversos testaferros habrían intentado cobrar en Líbano y en los Emiratos Árabes Unidos un cheque de seis millones de euros para los Guardianes de la Revolución.
La investigación del caso fue puesta en marcha por los empleados de un banco libanés, pero debido al poder de Hizbulá en Líbano –movimiento que es financiado con armas y dinero por los iraníes– también allí se ofrecen oportunidades de evadir el embargo. En la votación en el Consejo de Seguridad de la ONU este país se abstuvo.
La dirigencia siria, que junto con Hizbulá es el aliado más firme de Irán, también ha dejado entrever que no aplicará plenamente las nuevas sanciones. “El mundo se ha empequeñecido a una aldea global, por eso pensamos que no todos cumplirán estas sanciones por completo”, dijo el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento sirio, Chaldun al Kassem. “Al fin y al cabo, los pueblos de la región y del mundo quieren beneficiarse del saber y de las nuevas tecnologías”, añadió. Pero no aclaró si con las “nuevas tecnologías” se refería también al programa nuclear iraní.