Las personas tienen una esencia: su ser. El ser se manifiesta en la vida cotidiana a través de lo que hago y tengo. El tener y el hacer son dos procesos o sistemas funcionales de nuestra realidad a partir del ser. Con estos dos sistemas de operatividad y los instrumentos que poseo, hago y logro lo necesario para obtener de la realidad los alimentos de mis hambres básicas.
El hacer y el tener es la expresión a través de la cual yo logro obtener mi capacidad de expandir mi ser. Un ser humano se expande, en tanto y en cuanto lo que haga y tenga esté en función de ser aquello que es. Si lo que yo hago y lo que tengo opera en función de lo que yo soy, mi ser se expande.
Por diferentes razones de nuestro desarrollo histórico, nuestra cultura ha invertido este proceso. Casi en todos los países la gente ha sido atada a ser en función de lo que hace y de lo que tiene. Así, se ha invertido el proceso de la existencia de tal manera que la gente se transforma en lo que hace o lo que tiene, y termina sintiéndose que es lo que hace o lo que tiene.
Si se ve atacado lo que tiene o lo que hace, se acaba su existencia. Por ejemplo, el caso de la persona que sufre un infarto ante una pérdida de algo material; o cuando se está en la rutina del hacer el trabajo y se entra en la jubilación. En este último caso, se puede entrar en crisis porque no está capacitado para no hacer, o no se adquirieron las habilidades para vivir con el tiempo libre. Veinte años de estrés dejan de tener esa función que crea un desequilibrio orgánico.
Pareciera que nuestra cultura favorece la traición a ser lo que yo soy, por el ideal o la necesidad de magnificar la importancia del hacer o del tener.
¿Cómo se invirtió este proceso? ¿Qué nos pasó?
La cultura, la formación familiar, la educación, la moda, el consumismo, entre otras cosas, han ayudado a la inversión de este proceso.
Si yo tengo un adecuado contacto con mi ser, o si me orientan a tener un adecuado contacto con mi ser, adquiero un poder que me permite manejarme en la realidad pese a las circunstancias que tenga que enfrentar.
La llamada ecología humana presenta un modelo educativo, informativo y práctico para facilitar el reencuentro con este proceso en aquel que cree que lo ha invertido.
