La controvertida victoria electoral del presidente Mahmoud Ahmadinejad ha frustrado a iraníes prorreformistas y desanimado a observadores extranjeros que esperaban que Irán pudiera “aflojar su puño” con un nuevo líder y engranar con Barack Obama. Los israelíes podrían ver un rayo de esperanza en el resultado electoral: la fiera retórica de Ahmadinejad es su mejor arma para convencer al mundo de que Irán debe detener sus ambiciones nucleares. Pero los iraníes que votaron por el candidato moderado Mirhossein Mousavi se sienten traicionados por lo que consideran un flagrante engaño de un sistema de votación limitante y complejo.
El líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, respaldó el resultado y dijo a los iraníes que evitaran un “comportamiento provocativo” y apoyaran a Ahmadinejad. Las autoridades han mostrado mano dura contra disidentes desde que los resultados oficiales divulgados el domingo dieron a Ahmadinejad casi un 63% de los votos y sólo un 34% para Mousavi, acabando con el entusiasmo que el rival había inspirado entre reformistas y conservadores moderados. Las fuerzas de seguridad no dispararon a los miles de manifestantes pro Mousavi que salieron a las calles de Teherán el sábado, pero imágenes de televisión de hombres uniformados en motocicletas agitando sus porras enviaron una señal clara.
El lunes los choques se hicieron evidentes y hombres de la milicia islamita Basij dispararon contra una masiva manifestación de simpatizantes de Mousavi en Teherán, dejando al menos un muerto y varios heridos, según testigos. El sector anti-Ahmadinejad se vio “sorprendido y está buscando un plan”, según Trita Parsi, director del Consejo Nacional Iraní Americano, con sede en Washington. “Cada vez más, dado el fracaso de conseguir que Khamenei intervenga, su única opción parece ser desafiar –o amenazar con desafiar– al líder supremo”, escribió.
No está claro si un desafío de estas características utilizando las instituciones existentes puede llevarse a cabo con una posibilidad realista de éxito. “Aunque el presidente no es el jefe de la toma de decisiones, la victoria de Ahmadinejad es un claro signo de que la política iraní está en un proceso de cambio”, opinó Alireza Nader, de Rand Corporation.