El líder del Senado de Brasil está bajo intensa presión para que renuncie, en medio de un escándalo por nepotismo y corrupción, el cual amenaza con frustrar al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en su último año al frente del máximo cargo.
El líder del Senado, José Sarney, es un ex presidente brasileño que respaldó la dictadura militar y también encabezó al país en su transición a la democracia civil. Hoy día, él es considerado un importante aliado de Lula da Silva, quien tiene planes enfocados a la aprobación de una contenciosa legislación, que afectaría a la industria del petróleo, y la selección de un candidato que lo remplace en las elecciones presidenciales del año entrante.
Sin embargo, Sarney ha sido objeto de reportajes aquí en los que se afirma que abusó de su condición como senador al darles empleos y hacerles favores a sus amigos y familiares. Las acusaciones incluyen autorizar indebidamente que su nieto saliera beneficiado en contratos gubernamentales, tener una cuenta ilegal fuera de Brasil y permitir que una fundación con su nombre termine con casi 250 mil dólares en otorgamientos de la empresa paraestatal del petróleo, Petrobras. Sarney, de 79 años, se ha negado a renunciar, denunciando las acusaciones como falsedades o exageraciones. Aunado a lo anterior, ha actuado medianamente sorprendido con respecto a inquietudes de nepotismo y clientelismo, diciendo que su conducta no era inusual en un senador.
“Yo no favorecí a un nieto o nieta”, dijo, en el pleno del Senado, mientras la mano le temblaba al detener una declaración preparada de antemano. Yo soy víctima de una campaña sistemática y agresiva.
Las acusaciones en contra de Sarney han envuelto al Senado en incluso otra aguda batalla con respecto a la suerte de su liderazgo. Hace dos años, Renan Calheiros, uno de los integrantes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, al que pertenece Sarney, renunció al puesto de presidente del Senado luego de enfrentar una averiguación disciplinaria por parte del Comité de Ética del Senado relacionada con un fraude en impuestos sobre la renta, así como la cuestionable compra de una participación en una estación de radio.
La debacle más reciente llega en un momento difícil para da Silva, quien ha soportado escándalos en su propio Partido de los Trabajadores que obligaron a la renuncia de altos funcionarios. Pese a su alta popularidad en términos personales, da Silva depende de una alianza con el Partido del Movimiento Democrático para formar la tenue mayoría del gobierno en el Senado.
El conflicto en el Senado está paralizando al Congreso, dijo Alexandre Barros, analista de riesgo político en esta ciudad. Es sumamente difícil lograr la aprobación de una importantísima ley con todo lo que está ocurriendo.