Estoy leyendo "Los mitos en educación", artículo escrito por John Bennett. Reflexiono sobre: Escuela para pensar.
Trabajé por veintiún años en el Departamento de Fonoaudiología del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) y en el Instituto Superior de Especialización (ISE), ubicado en el mismo lugar. Allí mismo encontré una pequeña Escuela para pensar en donde mi hijo aprendió a leer y a escribir. Todo sucedió en el año 1979.
Esta escuela formada por Lithia Hayman, en ese entonces directora de la Escuela de Enseñanza Especial del IPHE, quien traía una metodología norteamericana para estudiantes muy muy inteligentes, pero muy muy pobres. El material era de enseñanza especial. Por tanto, la conductora dirigía los dos programas en la misma escuela y en la misma institución. Esto ayudó mucho a los padres a escoger si nuestros hijos o hijas iban a una escuela pública, privada, secular, religiosa, etc.
La Escuela para pensar era gratis. Allí, recuerdo, se detectó un genio de sólo cinco años de edad y esto creó competencia y un sistema de rendición de cuentas; es decir, se le rinde cuentas al cliente que es el padre de familia, sí, pero la escuela no era sostenible. Muchos pobres desperdiciaron su inteligencia. Mi hijo que no era tan pobre ni tan inteligente, pero que sé que aprendió a pensar, ingresó al Colegio San Agustín (el que no tiene Alma Mater) y no al Instituto Nacional en donde su padre y yo nos graduamos juntos.
El Colegio San Agustín era una copia del Instituto Nacional, pero la diferencia es que la educación impartida por notables educadores allí, no es gratuita.
En fin, el empresario dice que: un director de escuela en Bélgica dijo que: "Sí, la competencia es muy difícil, si a los padres de familia no le ofrecemos lo que ellos desean, no vienen a nuestra escuela y por ello debemos trabajar duro día a día, de lo contrario nos quedamos sin negocio. No nos podemos dar el lujo de tener maestros que no hacen su trabajo, porque nuestros clientes lo sabrán y no regresan". Por eso, en Bélgica, en EU y en el mundo globalizado de hoy somos víctimas de un sistema que nos tiene atrapados y estafados, pues estamos pagando por una educación de primera y recibiendo una de última.
Escuela para pensar… ¿han escuchado ustedes que hay un alto índice de fracasos en la materia denominada español? Bueno, en el año 2003 la Editora Géminis, ubicada en Vista Hermosa, publica un libro para V y VI grado llamado Ejercitación Gramatical del Lenguaje en Campos Semánticos. Es una herramienta de trabajo fácil de usar y, lo más importante, ayuda a pensar jugando cómo enseñar el idioma español. Allí se resaltan los términos como: sustantivo y verbo en rompecabezas, género y número, en juego de dominó, maquetas, pareos, sinónimos, homónimos, antónimos... adjetivos, artículos. Sintagmas, morfemas, lexemas. Lectura y escritura en campos semánticos. Todo el contenido está basado en la semántica: La ciencia que estudia el significado de las palabras y saben ustedes, el libro no sale de su depósito y yo, soy su autora principal.
Las escuelas públicas andan mal, porque les faltan libros, materiales, herramientas de trabajo o porque los educadores están mal pagados. Cierto o falso. ¿Por qué los educadores están en las calles y no dentro de las aulas?
En estos momentos estoy impartiendo clases en la Universidad Especializada de las Américas (Udelas) y utilizo mi libro con adecuaciones curriculares para la universidad y siento que he vuelto a la Escuela para pensar; ¿acaso no deberíamos vernos en ese espejo? Mis estudiantes me cuentan su aberración por el idioma español. Yo les digo que éste, es diferente, jactándome de que es una clase de español basada en la fonoaudiología (voz, audición y lenguaje).
El discente trae sus traumas por sus calificaciones pasadas y llega preocupado porque va a fracasar. No le gusta el español. Esto se lo enseñaron los docentes. Por qué, agrego yo, si éste es un libro teórico y práctico, simple, sencillo y creativo. Se trata de un libro escrito en Panamá, ¿por qué no verlo, leerlo, comentarlo y evaluarlo para pensar cómo disminuir el alto índice de fracasos en la enseñanza del idioma español en el país?
En educación, aun las malas escuelas privadas son mejores que las públicas. ¿Por qué? Porque la Escuela es para pensar como lo fue en su tiempo el Glorioso Nido de Águilas.
Semilla que se riega tarde o temprano florece.
