El repentino cierre del Instituto Tomás Gabriel Duque consternó a unos 100 padres de familia y a personal docente del plantel quienes exigen su reapertura.
Uno de ellos es Marco Frías, profesor de mecánica, quien cuestionó el cierre del plantel sin que se les haya notificado previamente.
Debieron notificar a los muchachos a fines del año 2002, y debieron notificar a los padres de familia que no iban a abrir en el 2003, afirmó.
Indicó que los docentes y padres de familia llegaron a un acuerdo con los siete empresarios dueños de la escuela, en el que se estableció que ellos se harían cargo de la escuela hasta nivelarla económicamente. Somos nosotros los que tenemos el local y tenemos los profesores para darle clases a los estudiantes, dijo Frías.
Explicó que aunque la escuela les debe un mes de vacaciones, cinco quincenas y la mitad del décimo tercer mes de diciembre, él confió en la palabra de Miguel de Hoyos, uno de los dueños.
El hizo un trato con nosotros y no cumplió, cerró la escuela cuando se percató de que los profesores se habían organizado para manejar la escuela, señaló Frías, quien pidió el apoyo de todos los docentes de la república para con su causa.
Una madre expresó que los padres de familia tomarán todas las medidas necesarias para que se abran las puertas del Instituto, porque son ellos los que han salido perjudicados.
Ya hemos comprado uniformes y todo eso para tener que volver a matricularlos en otra escuela. Hay que volver a hacer otro gasto y nosotros venimos de familias pobres, no podemos hacer otro gasto, dijo.
