Irónico que es el destino cuando le da la gana. El argentino Facundo Cabral, hombre de paz y cantautor estimado, fue asesinado, a tiros, ayer, sábado.
5:20 a.m., hora de Guatemala. Venía Facundo de ofrecer un recital en un hotel de la zona oeste. Iba a bordo de un vehículo, en el puesto del copiloto, que tomó rumbo al sur, hacia el Aeropuerto Internacional La Aurora, de donde viajaría hacia Nicaragua.
Todo iba bien mientras la camioneta blanca rodaba por las inmediaciones del Bulevard Liberación, en el sector conocido como El Trébol.
El artista de la risa fácil y del verso tierno había cumplido con otro recital en su agenda de presentaciones, seguro que estaba contento el señor de 74 años por lo hecho, ya que el canto lo practicaba como un oficio desde que era chiquito.
La calle estaba sin compañía hasta que a gran velocidad apareció un vehículo que interceptó el coche donde viajaba Facundo. Los atacantes decidieron, a punta de disparos, terminar con la vida del autor de ‘No soy de aquí, ni soy de allá’ y ‘Pobrecito mi patrón’.
El maestro de la música popular regional, el empresario Henry Fariña (que lo había contratado para presentarse en Nicaragua) y el chofer recibieron varios impactos de bala.
Facundo, que vestía pantalones vaqueros y una chaqueta de piel, falleció de inmediato a causa de ocho disparos que recibió y hasta el cierre de esta sección los otros tripulantes estaban graves.
El conductor logró llevar el auto (que tenía, al menos, 25 orificios de fusiles de asalto) hasta una estación de bomberos, donde buscó refugio.
En otro automóvil iban los dos custodios de Facundo, que intercambiaron disparos contra los sicarios y persiguieron sin suerte a los responsables de la emboscada.
El vocero de la policía de Guatemala, Donald González, declaró que “se encontró un vehículo abandonado en una salida de la carretera a El Salvador, que aparentemente participó en el ataque porque mostraba disparos en su carrocería y dentro había casquillos de municiones de fusil”.
Vea Trovador inolvidable

