Estoy agradecido de que se me haya llamado a cooperar en este esfuerzo, iniciado y promovido por mi amigo Luis H. Moreno, al que acompaña un creciente número de honorables ciudadanos de nuestra República, deseosos de ayudar en esta tarea de hacernos nación en su auténtico y cabal sentido.
Y una reflexión final.
El ser de lo panameño solo logrará cuajar por la acción ética y cívica de nuestros ciudadanos.
La corrupción y la inmoralidad es lo anti-panameño que destruye nuestro ser como persona, y nos cosifica y anonada.
Solo seremos nación cuando nuestra actividad, como ciudadanos, en todas las esferas del quehacer nacional, se caracterice por lo digno, moral y patriótico, tanto en nuestra actitud como en nuestra conducta.
A propuesta de la Fundación de Etica y Civismo firmé, libre y decididamente, el siguiente compromiso:
"En tu centenario, te prometo, patria querida, actuar siempre con honestidad y civismo para hacerte cada vez más digna y respetada".
Me he permitido sugerir que se promuevan aseveraciones personales, y diálogos, acerca del significado de este compromiso.
Se trata de crear un clima y una voluntad que aliente y entusiasme a los panameños todos, en esta decisión de hacer de nuestra existencia una decidida afirmación y testimonio de dignidad personal y nacional.