Fue en el año de 1928 cuando Don Carlos Navarro, prominente comerciante de esta localidad, puso a funcionar lo que llamó Garage Bella Vista, allá en una esquina frente (o diagonal) al desaparecido Teatro Bella Vista que existió en esa localidad, la Calle 36 este con la Vía España. Área que también fue conocida como El Casino.
En Garage Bella Vista, se vendía gasolina, lubricante, grasas y accesorios para automóviles. Se ofrecía engrase, lavado, pulimiento, carga y venta de baterías para toda clase de vehículos.
Para 1933, en sus nuevas instalaciones la gasolinera ofreció muchos servicios más. Su teléfono era el 1576-l y el apartado del área # 628.
En ese tiempo, las marcas Standard (Wico), Mobil Oil y Gargoil llamaban la atención de los propietarios de vehículos de cuatro ruedas, que ya habían empezado a rodar por las entonces pocas calles de nuestra ciudad.
Baterías para esos automóviles también en el local mencionado se podían adquirir.
Navarro fue, además, proveedor de los vehículos propiedad del Gobierno Nacional, así como de muchas empresas industriales y comercios de gran importancia.
Hoy, las estaciones de gasolina han proliferado no solamente aquí, sino en todos los sitios y rincones del país.
Pero son pocas, pero muy pocas las compañías que adquieren su propiedad. Este es un negocio al que no cualquiera se quiere atrever.
La frase de hoy: “Un diplomático es un hombre que siempre recuerda el cumpleaños de una mujer, pero nunca recuerda su edad”.

